Segunda reunión de elaboración: Hilda Alonso – 8 de octubre 2020

publicado en: Biblioteca | 0

Diálogos en el Colegio
Migraciones psíquicas, sociales y culturales
Recorrido de los diálogos de agosto a octubre de 2020

Después de la excelente tarea realizada por Amanda Cueto, que hizo el
recorrido por todas las presentaciones de Marzo a Julio, hoy lo haremos por
las realizadas hasta ahora en la segunda parte del año
Este año en el que a la incertidumbre de todos se sumó en el Colegio el dolor
inmenso por la pérdida de Hugo Urquijo y Ester Vazquez
Y donde nuestra nueva modalidad de encuentro para vernos en la pantalla, se
convirtió, luego del impacto inicial, en una cita convocante. Aquí seguimos,
juntos y pudiendo pensar.

El primer jueves después del receso, 6 de Agosto Yago Franco nos propone
en Figuras de la peste una cartografía: de la realidad: tal como la conocíamos
antes del comienzo de la pandemia, la de este tránsito por ella, y la de la
subjetividad. Adecuada metáfora para intentar pensar algo que, al estar
sumidos en la experiencia misma, resulta todo un desafío. Utiliza también otras
coordenadas para ubicarnos, retomando aspectos de los lúcidos desarrollos
de Franco Berardi en la conferencia inaugural, y de Cristina Daye, con
herramientas desde la Filosofía. En tiempos de incertidumbre, no es poco
contar con tales propuestas orientadoras
Para referirse al territorio conocido – la realidad de la que veníamos- y el
desencadenamiento de la “nueva” recurre a las nociones de figuración y de
transfiguración. Y entonces son las figuras de la tragedia las que utiliza para
adentrarse en la conceptualización de esta nuestra “nueva realidad”. Hay
siempre presente en la tragedia –nos recuerda- ciertos elementos, ya sea
Edipo, Hamlet, Fausto: hay primero algo que advierte el desencadenamiento
de lo trágico y, cuando sucede, los protagonistas sufren una transformación.
Se trata ahora de una tragedia colectiva que alcanza niveles planetarios. Y
hubo advertencias, que no fueron tomadas en cuenta. ¿Cuál será el efecto de
transformación? ¿Cuáles será las nuevas figuras?
Yago sostiene que “la pandemia que estamos atravesando es el retorno desde
lo real de lo que fue forcluido colectivamente”, donde el virus – retorno de lo
expulsado – actúa dice citando a Berardi como recodificador universal.
Y tomando la propuesta de Marshall Berman de Fausto como la tragedia de
la modernidad, nos recuerda que el imperativo de la sociedad capitalista del
“siempre más” impuso un trabajo imposible de metabolización para el

2

psiquismo con consecuencias nefastas en la estructuración del sujeto. Y,
además, una explotación ilimitada de la naturaleza.
“La normalidad” (o lo que conocíamos como tal) quedó en caución ¿qué es lo
que vendrá? ¿es posible pensar en una nueva figura de “nueva normalidad”?
¿Cuáles son en este contexto “las figuras” subjetivas que podemos observar?
(Yago se planteaba estas cuestiones considerando que, aunque en pleno
proceso de transformación a los entonces 140 días de pandemia y aislamiento
algunas líneas para pensar nuestra práctica podían ser esbozadas). ¿Cómo
pensarlas desde el Psicoanálisis, campo de la consideración del uno por uno,
en una situación que nos abarca a todos? Esboza diferentes “figuras de su
clínica”, -dependiendo de la etapa de aislamiento y las posibilidades de cada
paciente- desde el riesgo de claudicación de las funciones yoicas, hasta
nuevas oportunidades de procesamiento psíquico.
Y entonces la pregunta acerca de nuevas figuras -lo que llama Yago
transfiguraciones- se extiende a nuestra práctica: “¿se produce una
transfiguración en el psicoanálisis y en la subjetividad de los psicoanalistas?”
Frente a “esta nueva realidad que escapa a lo fantasmático o hasta se
superpone con éste”, en los bordes mismos de lo real propone “poder hacer
algo con eso que nos pasa” .En la figura del analista, este hacer algo será
“la importancia de sostener la asimetría, el cuidado de la neutralidad, la
abstinencia, manteniéndose como inclaudicable la escucha y el deseo de
analizar”.

En un mundo globalizado, donde la maquinaria capitalista ha alcanzado todos
los órdenes de lo humano, el campo de la salud y la salud mental también
sufren sus embates. El 20 de Agosto, Diego Velazquez y Florencia
Casabella con su trabajo ¿Prevención del autismo? Y otras preguntas
sobre niños graves no sólo denuncian esta situación en el campo de las
patologías graves de la infancia, sino que acercan una lúcida mirada y una
propuesta clínica: rescatar el valor de la posición ética inaugurada por Klein,
al recibir y alojar a niños graves, con la audacia suficiente para trabajar
psicoanalíticamente con ellos. Es decir, hacerlo a partir del acto de creencia
que pueden ser incluidos en un mundo simbólico. Esto puede evitar el riesgo
de coagulación del sobrediagnóstico de autismo, el cual desemboca en la
aplicación de un protocolo preestablecido y puede ubicar al niño y su entorno
en una situación sin salida.
No se trata en estos casos de “edificios mal construidos” -nos recuerda Diego-
sino muchas veces (como en Dick) de “desiertos simbólicos”. La audacia de la
propuesta kleiniana de considerarlo como sujeto (de “enchufarle un mundo

3

simbólico” según palabras de Lacan al referirse a Klein) continúa siendo hoy la
posibilidad de salida.
Mientras que el acento en el diagnóstico y la búsqueda del origen en la
genética y la neurología conducen a la medicalización, la utilización de
escalas priorizando la suma de indicadores descriptivos, llevan a
clasificaciones reduccionistas, omitiendo el juicio clínico y cerrando
posibilidades de desarrollo subjetivo. Frente a esto, Florencia propone
intervenciones en la prevención del autismo, lo cual implica urgencia en la
puesta en marcha del dispositivo, no sólo en una precoz derivación por parte
de los pediatras, sino en la cualidad de la intervención: -“no tenemos todo el
tiempo del mundo”- repite proponiendo intervenciones audaces, en el sentido
de apostar –como lo enseñara Klein- a la capacidad de representación.
Y en esta apuesta a la ética del Psicoanálisis volvió a estar presente para
muchos de nosotros el posicionamiento de Silvia Bleichmar que alguien
sintetizó en el intercambio posterior a la presentación, con su frase de pensar
que todos nuestros pacientes –los niños graves también lo son- entran y salen
del consultorio como sujetos

La Etica del semejante es también, desde otro ángulo, la que está presente en
el trabajo presentado el 27 de Agosto por Oscar Sotolano, “La libertad como
malentendido irrenunciable” En la situación planetaria actual, donde la
incertidumbre es la condición que nos habita y el aislamiento social el modo
que la mayoría de los gobiernos pone en marcha frente al riesgo de contagio,
surgen, en el mundo y entre nosotros acciones rupturistas bajo el leiv motiv de
la libertad. Indagar y dejarse interpelar ante esta situación y estos lemas es
la propuesta de Oscar ¿nos limitaremos sólo a condenar sus ideas, ajenas a
las que emergen de nuestro posicionamiento, en un juicio de superioridad
moral? Ciertamente se trata en muchos de una bastardización del término
libertad que no logra encubrir un individualismo salvaje de borramiento del
semejante con niveles perversos. Pero ¿qué pasa en otros donde tal
borramiento no existe, al menos para con los otros de sus grupos de
pertenencia? ¿cómo pensar el anclaje del lema de libertad para este sector
de la sociedad?
Oscar había comenzado su presentación con estrofas de “Como un pájaro
libre”, la canción que Mercedes Sosa inmortalizó en los 80, y con la descripción
del cuadro de Delacroix (La libertad guiando al pueblo) que ilustró el anuncio de
su trabajo. Es que la Libertad posee, nos dice, una dimensión romántica
poderosa, a menudo representada en el imaginario social con el vuelo del
pájaro o el brío de los caballos salvajes. En este trabajo se trata, nos aclara, de
abordarla en lo conceptual.

4

Con su agudo estilo habitual Oscar nos conduce – aunque su recorrido abre
distintos ángulos de análisis- a algunas cuestiones fundamentales:
La central ¿es la libertad un bien natural “que los humanos debemos proteger
de cualquier intento de alteración o de coacción? “ ¿o constituye un bien
cultural de construcción colectiva? Es decir ¿somos “originariamente seres
libres a quienes se quiere coartar esa libertad esencial?” ¿ o se trata de un
proceso de devenir libres?
La dificultad para considerarla un bien natural surge de hechos irrefutables:
limitaciones de tiempo (la finitud), de espacio (condicionado por la existencia
de los otros), la constatación histórica de la libertad marcada siempre desde
alguna ley. Y desde Freud, la tríada de servidumbres de lo humano (mientras
que Lacan ubica la libertad, nos recuerda Oscar, en el campo de la locura y el
delirio)
Entonces, desde la otra posibilidad, partiendo de nuestro anclaje estructural
en el otro, Oscar se plantea y nos plantea: “¿hay algún lugar psíquico donde
eso que llamamos libertad se recorte?” Y propone: “la libertad -como vivencia
psíquica ilusoria pero imprescindible – tiene un lugar subjetivo específico: es
aquello que sentimos cuando nos apropiamos de nosotros mismos de tal modo
que no creemos que nada de lo hacemos tenga otra causa que nosotros “.
Ello implica:

  • que existe “una tensión estructural, un diálogo inevitablemente
    conflictivo entre el nosotros en el que somos en el otro y con otros, y el
    instante en que nos sentimos individuos dueños de nuestra elección y
    acción”.
  • que los modos en que se la conciba pondrán en juego formas de la
    libertad distintas que habitan como posibilidad en nuestro psiquismo
  • que siendo ambas dimensiones subjetivas, a veces resultan
    antagónicas.
  • que al considerarla desde uno u otro aspecto “produce destinos
    teóricos, subjetivos y políticos distintos’:
    El considerarnos herederos del otro marca una deuda. Por eso, concluye
    Oscar “si la hacemos propia, aunque esa deuda suele permanecer reprimida,
    nuestra libertad será vivida como un don que convoca al otro como modo de
    existir y nos pone en un campo de responsabilidad hacia ese don”.

5

Algunas de estas cuestiones se retomaron en el intercambio, incluida la del
prestigio y devaluación de la palabra libertad (usada por el liberalismo
conduciendo a los liberados del feudo a una nueva esclavitud que se
mantiene bajo modos diversos).

Tal como se propone en el tema del año, muchas veces la clínica permite
conocer efectos de migración psíquica. El 3 de Setiembre, en Recorrido de
un proceso terapéutico, Marina Rizzani relata el trabajo de estructuración
psíquica y de apropiación subjetiva de una paciente que, debido a
malformaciones, había sufrido intervenciones desde los primeros meses de
vida y estudios altamente invasivos, luego de lo cual un tratamiento psicológico
iniciado a los 5 años, no hizo sino agudizar las defensas frente a una brutal
intromisión, esta vez sobre el aparato psíquico.
El modo elegido para nominar las dos etapas diferentes en el proceso no sólo
es una forma creativa de presentarlo, sino que expresa el tipo de
intervenciones y la posición analítica asumida.
Así, en la primera etapa, frente a una púber deslibidinizada y apática, una
“analista poco ortodoxa” conocedora de la teoría y por eso capaz de evitar una
aplicación doctrinaria que deja de lado al sujeto, puede ofrecerse como objeto
(en un gesto espontáneo) lo cual opera como punto inaugural del proceso. A
partir del momento en que la Analista ofrece sus propios recuerdos –operando
como modelo identificatorio y propiciando la creación de un espacio de
intercambio – comienza un camino de registro y cualificación de emociones y de
conección con el cuerpo del que comienza a adueñarse, así como pudo hacer
propio el espacio terapéutico, una vez habilitadas las posibilidades ligadoras
del Yo.
Y cuando a pesar de claros avances persistían mecanismos de escisión y
una autopercepción negativa inhibidora, otro recuerdo de la terapeuta dando
cuenta de sentimientos de inadecuación susceptibles de ser modificados,
vuelve a operar en la apertura de vías subjetivantes.
En la segunda etapa – “Memorias de Adriana”- después de una interrupción
consensuada de 3 años se consolida el proceso: la paciente decide volver, se
ocupa de llamar a la terapeuta y pide ayuda para resolver conflictos. Es en
esta etapa – cuyo nombre define nuevamente el tipo de intervenciones-
cuando la paciente puede procesar, no sin sufrimiento, aspectos desligados a
partir de disparadores: una foto de su infancia, un espectáculo sonoro a
oscuras que reactivó huellas terroríficas de épocas tempranas donde no había
aparato para procesar la angustia, sueños. Es decir, pienso, un proceso que
haciendo posible lo figurable conduce a lo pensable y lo decible (P.
Aulagnier)

6

El 10 de Setiembre, utilizando la metáfora de “turista curioso” que se acerca a
conocer un territorio diferente y se enriquece en el intercambio, Ricardo
Spector presenta su trabajo Psicoanálisis y Neurociencias, un enfoque
actual
En él, va a centrarse en el objeto que acerca ambas disciplinas: lo humano.
Después de citar referencias de Freud en sus obras tempranas acerca del
“sustrato del que poco se conoce” y de señalar que el Freud neurólogo no se
refirió nunca a localizaciones sino a “redes”, Ricky se centra en una pregunta
orientadora: ¿qué puentes pueden establecerse para el enriquecimiento
mutuo? Para ello, va recorriendo algunos ejes:

  • Los avances producidos en las Neurociencias en épocas posteriores a
    Freud: el conocimiento de la neuroplasticidad (la posibilidad de
    desarrollo neuronal), la epigénesis (frente al criterio anterior de
    determinismo genético) y las “neuronas espejo” (fuente de la empatía),
    con importantes consecuencias para la comprensión del ser humano y
    su funcionamiento.
  • El descubrimiento a partir del Caso Phineas Gage (que fue para esa
    Ciencia el equivalente de Ana O para Freud) de la relación de la zona
    frontal con distintos aspectos de la personalidad
  • El estudio del cerebro con la delimitación en zonas (reptiliano, límbico y
    neocortex) que permite investigar su relación con las funciones
    superiores.
  • La consideración del cerebro no en forma aislada sino en relación al
    mundo interno (corporal) y externo y su tarea de mediar entre ambos
  • La función de la conciencia: como registro del malestar o bienestar a
    partir de parámetros corporales, y de la satisfacción en el afuera
  • El concepto de armado del “mapa del mundo” (Roger Money-Kyrle): a
    partir de las primeras experiencias y luego ampliado, aunque restando
    siempre un desajuste entre lo que se espera y lo que se recibe. Los
    grados de tal desajuste y la posibilidad de un mundo ampliado, marcara
    la existencia o no de patología (aplicable a la idea de la Psicoterapia
    como facilitadora del despliegue de ese mapa)
  • El lugar de la experiencia como facilitadora del desarrollo cerebral (que
    permite articular con Bion) y la consideración de la percepción como
    proceso activo – parcialmente determinado- que permite cierto nivel de
    predicción (por paters producto de la experiencia)
    Encontrar puentes de enriquecimiento mutuo (hay neurocientíficos que se
    interesan por los aportes psicoanalíticos) supone ante todo, concluye Ricky,
    poder ampliar nuestras preguntas.

7

El 17 de Setiembre Carina Licovich retoma esta propuesta de “ampliar
nuestras preguntas” en El extranjero nos habita: una cuestión del sí mismo
Partiendo de ideas de Kristeva, va recorriendo la figura del extranjero primero
en los textos bíblicos donde ya se marcan las dos miradas: “el que debe ser
cuidado” (Deuteronimio) pero también “el impuro”(Libro de Esdras y
Nehemías) y luego en los textos freudianos.
Y a partir del interrogante “¿Cómo aceptar al extraño si no nos re-conocemos
primero como extranjeros a nosotros mismos? va siguiéndola en la indagación
de los textos de Freud. Lo siniestro que nace en el entorno familiar y desde allí
es proyectado sobre el otro.
Lo articula con el concepto lacaniano de extimidad: “lo exterior presente en el
interior, y lo íntimo percibido como un cuerpo extranjero”
Recorre las nociones freudianas de desdoblamiento, de retorno de lo
reprimido y de repetición. En ésta –la existencia de lo originario no sometido a
retraducciones pero con efectos en lo psíquico – es donde Carina recurre a lo
trabajado por Piera Aulagnier (pictograma, fantasía y pensamiento ideativo) y
Silvia Bleichmar (tiempos constituvos del Inconciente, representantes de la
sexualidad que no tienen transcripción y quedan sepultados).
Desde el Yo, subraya además, la proyección de aquello experimentado como
peligroso o amenazante, convierte al Otro en un extraño inquietante y
demoníaco.
Desde y a partir de Freud, sintetiza, se ubica entonces el origen del odio, la
discriminación y el racismo alrededor del narcisimo y la especularidad, así
como a lo rechazado del sí mismo.
Dependerá de la capacidad de asumirnos como “extranjeros en nosotros
mismos”, el que el diferente/extranjero deje de ser una amenaza. Entonces, a
la propuesta ética de Kristeva, suma la de Levinas, en el sentido de “no
cancelar la posibilidad de que emerja la diferencia”, como fundamento del
sujeto de responsabilidad”
En el intercambio, surge otra veta a considerar: la fascinación que también
aparece frente a lo extranjero. ¿idealización en el otro polo del rechazo?
ofreciéndose la posibilidad de intercambio de sus propias experiencias de
migrante con la de otros colegas

El 24 de Setiembre, en Refugiados ¿Refugiados? Ana Arensburg y Alicia
Pahn nos presentan la situación de los desplazados de sus países de origen.
Ana lo hace en primera persona, desde su experiencia de trabajo en un Centro

8

de refugiados en Holanda, en tanto Alicia aporta el marco conceptual que
permita pensar algo del drama en el que viven más de 100 millones de
personas.
Después de delimitar conceptos (migrante, refugiado, exilado) solidarios con
muchas de las nociones trabajadas por Carina – extranjería, hospitalidad,
hostilidad, racismo, discriminación, identidad- Alicia nos recuerda el origen
histórico de la migración y de los grandes movimientos de la humanidad,
diferentes a la figura del refugiado que surge después de la 1ª Guerra mundial,
con la instalación de los Estados Nación. A partir de allí la noción de frontera y
de extranjero adquieren nueva signicación, institucionalizándose el Poder de
exclusión del estado
La creación de Organismos internaciones (ACNUR, OIM) para regular la
situación de millones, no alcanzó o no se tiene en cuenta ante la migración
masiva proveniente de Asia y Africa. Frente a la Biopolítica (proteger) entra a
funcionar la Necropolítica (Achillie Mbembe) y los estados pueden decidir
sobre la vida y la muerte (real o simbólica) especialmente de aquellos
“migrantes irregulares” que se consideran desechables.
Aunque -subraya Alicia- las fronteras son también el espacio donde los
refugiados desafían y confrontan con el sistema que los somete.
Ana, por su parte, logra transmitir cómo estas cuestiones se juegan en el aquí y
ahora del centro donde trabajó coordinando talleres artísticos: los pasos que
van de la recepción al traslado en espacios temporales, de los cuales sólo
algunos lograrán obtener la aceptación legal y. en el caso de Holanda,
vivienda. Muchos no lo logran “y armando nuevamente las valijas” frente a una
repatriación imposible, repetirán la historia de errantes en otras partes de
Europa.
El centro, rodeado de espacios amplios y donde pueden entrar y salir, está sin
embargo rodeado de rejas y de alambre electrificado. Ofrece comida, atención
y educación, pero mantiene a los allí ubicados en una “espera eterna” – de años
para algunos- y de incertidumbre permanente
El relato adquiere rostro humano cuando Ana nos cuenta retazos de historias:
de una madre con su pequeño, que vienen de Eritrea. De una familia siria
musulmana –en la intimidad y sin velo- con hijas adolescentes. De una joven
siria que ya pasó por Grecia y Turquía. De un joven de Burundi, posiblemente
con menos suerte por su color de piel. Y nos cuenta también cómo desde un
lugar distinto pero también extranjero, compartió – y aprendió con ellos- las
dificultades del nuevo idioma. Frente a la característica distante de la gente del
país, esta comunidad de desplazados puede ofrecer –entre ellos o ante un
posicionamiento empático- lazos comunitarios de intercambio subjetivante.
Como dice el emotivo escrito de un joven que lograda ya la residencia se

9

pregunta por qué vuelve a visitar el Centro, “no es sólo un lugar sino un ser
vivo”
Sin idealizaciones, quizá sería posible trabajar desde un pluralismo étnico, de
doble pertenencia – concluye Alicia- con respeto por las diferencias y el
sostenimiento de valores, símbolos y costumbres

Finalmente, el 1 de Octubre, Lila Feldman nos propone pensar el proceso
analítico como escritura en su trabajo Analizarse es escribir.
A partir de un recorrido que se inicia en viñetas clínicas (una de las cuales da
nombre al trabajo) y donde la escritura constituye para algunos pacientes un
diálogo consigo mismos y con la analista, nos conduce a recordar el lugar
fundante de la lectura y escritura para el Psicoanálisis: Freud se nutrió de
lecturas literarias y filosóficas; sus textos revelan esa procedencia. Y su
autoanálisis se sostuvo en la correspondencia con Fliess y su transferencia con
él.
“Freud nos enseñó a leer, inventó un nuevo modo de leer, leyendo síntomas,
lápsus y sueños. Inventó un método para leer y escribir, para escuchar y
narrar”
Freud comparó el inconciente, nos recuerda, con una lengua extranjera, los
síntomas histéricos con la escritura pictográfica y como jerogífica la de los
sueños. Pero no se trata de leer un mensaje descubriéndolo, sino de un
trabajo de creación, de dar sentido, y por eso, de una operación subjetivante.
Nosotros también, como analistas, dice Lila, debemos poder leer sin atarnos a
“saberes instituidos”. Esa lectura que el Psicoanálisis propicia se ubica, dice,
en “los márgenes, en los olvidos, en lo confuso, en el error, en el sueño, en el
síntoma, en el cuerpo. Leemos inscripciones pulsionales y deseantes”.
Pero “leemos mejor si nos atrevemos a escribir una experiencia”, y entonces se
pregunta ¿Cómo es que los psicoanalistas aprendemos a escribir?” Para
responder, cita tres niveles en los cuales análisis y escritura se enlazan:
-Las formaciones del inconsciente como escritura.
-La práctica y el encuentro con cada paciente, donde cada sesión puede
pensarse como un espacio de escritura (“el género sesión”)
-La narración de la clínica como acto político.
Con respecto al último sostiene: a escribir aprendemos en la práctica, que
incluye el intercambio con colegas y la supervisión. No con la teoría. El relato
clínico, entonces, como género.

10

La virtualidad en la que debimos empezar a trabajar – agrega- recondujo a
viejos géneros literarios, reactualizados en el correo electrónico, el whatsapp
o el chat Se trata también allí, “de seguir siendo buenos lectores (…)
perseverar en la palabra y hacer del equívoco, el olvido, el sin-sentido, el azar y
la falla, sentido y verdad”.
Finalmente, frente a la escritura va a contraponer la desmentida como “la
operatoria que des-lee, borra, anula (…) deshace la escritura una y otra vez”.
Por eso, concluye, apropiarse de un saber requiere de sucesivas escrituras
(…) serán múltiples escrituras las que posibiliten inscribir una huella psíquica
duradera”
Hilda Alonso, 8 de Octubre del 2020

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *