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tema 2015


Publicada el 22/01/2014 por Tema del año 2015





¿Cómo analizamos hoy? Nuestros problemas con la teoría y la práctica.

Desde aquellos Consejos al médico, desde aquella Iniciación del tratamiento, desde aquellos textos que transitan entre el esbozo de una técnica psicoanalítica y la definición de principios fundantes de una práctica posible como lo fuera el texto sobre el amor de transferencia, todos escritos por Freud en 1912, ha pasado mucha agua bajo el puente. La sociedad, la cultura, la vida cotidiana, los largos años de experiencia que han permitido confirmar o refutar planteos del creador del psicoanálisis han sufrido tantos cambios que hablar en la actualidad de cómo analizamos hoy exige dar cuenta de nuestras experiencia a la luz de nuestras propias convicciones pero también (y principalmente) de nuestras, persistentes o nuevas,  perplejidades.

Ningún psicoanalista hoy puede hablar exclusivamente desde Freud desconociendo que Klein, Winnicott,  Lacan, Laplanche, Kohut, Piera Aulagnier,  Bion, Meltzer (e incluso, autores poco transitados en nuestro país como  Rapaport, Kris o Lowenstein), o los aportes de todos aquellos que  forjaron la rica experiencia argentina, han atravesado un pensamiento pionero haciéndolo devenir otro, a veces más próximo a veces más lejano de lo que constituyó su origen.

Hace ya muchos años que el psicoanálisis ha devenido plural en sus modos de abordarlo teórica y prácticamente pero sólo seguirá teniendo sentido si sostiene y formula con rigor los interrogantes que su propia práctica genera, si enfrenta sus límites con una visión crítica de la experiencia que lo constituye. Crítica que no se reduce a la más sencilla discusión con las perspectivas con las que no .acordamos, sino que nos desafía a discutir, tensar en sus contradicciones,  los paradigmas con los que sí lo hacemos.

Si bien la actualización de nuestro campo teórico-práxico ha sido consustancial al devenir mismo del psicoanálisis, nuestra época ha sido atravesada de tal manera por el vértigo de una sociedad capitalista reformateada por su impronta tecnológica que hemos quedado muy lejos (tal vez debamos discutir cuánto)  de aquella  constituida con parámetros  relativos al tiempo, al pensamiento, al cuerpo,  al texto como las que regían cuando Freud escribió todo aquello que deviniera su legado.

Es desde estas preocupaciones, que se encuentran en la matriz constitutiva de nuestra experiencia como institución, que este año hemos decidido retomar esa tradición que nos marca.

De allí la propuesta de trabajo: “¿Cómo analizamos hoy?”. ¿Cuáles son nuestros problemas, nuestros límites, nuestros obstáculos, nuestras perplejidades? ¿Cómo nos interpelan saberes con tantos desarrollos recientes como las neurociencias o la farmacología? Y con qué recursos teóricos, clínicos y técnicos, abordamos dichos problemas, con más o menos éxito. Un ¿cómo? que no se limita  a la manera en que lo hacemos sino que incluye como problema las condiciones en que lo hacemos. En esta perspectiva intentaremos evitar la mera enunciación de  problemas que ya muchas veces se han mencionado de una u otra manera, para intentar abordarlos con todos los interrogantes y contradicciones que nos generan en la labor cotidiana.(Que la clínica se haya expandido en los ámbitos hospitalarios o de prepagas ha sido planteado muchas veces, el desafío será discutir ¿qué no nos termina de cerrar en las prácticas que realizamos en esas condiciones instituidas?)

Trataremos de que no sea un año de exposición de saberes más o menos tranquilizantes, sino de exposición de nuestra propia experiencia más o menos contradictoria con esos saberes. Hablaremos de Lacan, de Klein, de Winnicott pero sin omitir qué, de esos autores que solemos citar, no nos conforma o, en ocasiones, nos deja sin herramientas. Trataremos de pensar desde la intranquilidad de nuestra práctica de todos los días.

Evidentemente este debate no es nuevo en nuestro país. Cincuenta años atrás los propios pioneros de la escuela argentina llevaron la práctica a los hospitales, las escuelas, las calles, atendieron familias y grupos. Sufrieron críticas que hoy resultan, por lo general, superadas. Pero sigue siendo válido preguntarse qué se ganó y qué se perdió en esos tránsitos. Si  la clínica hoy es distinta, es importante que compartamos y discutamos los claroscuros de esas modificaciones. Cambio no necesariamente significa progreso. Hay cambios que pueden ser regresivos o mutilantes. ¿Cómo analizamos hoy? no es una pregunta que conlleva necesariamente a la naturalización más o menos racionalizada de un desarrollo progresivo, puede implicar también el encuentro con límites empobrecedores. Para las nuevas generaciones que ingresan a la práctica psicoanalítica recuperar esta dimensión histórica anclada en nuestro presente más inmediato resulta vital. Pretendemos discutirla.

Esa será nuestra perspectiva general de trabajo para todos los jueves de este año que comienza.