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Sobre el sinthome


Publicada el 11/04/2013 por Rolando Karothy





Sobre el sinthome

Rolando Karothy

Bueno muchas gracias por la presentación y también le agradezco a Oscar la invitación para estar con ustedes y dialogar sobre el tema que me han propuesto. Yo quería dividir la exposición en tres partes, primero voy a hablar del problema de la creación en torno a la sublimación. Luego voy a hacer unos breves comentarios sobre el tema de la  escritura como nexo para pensar la diferencia que existe entre dos conceptos que me parecen importantes en la clínica actual, para pensar también la dirección de la cura, que son el síntoma y el sinthome, que es la diferenciación que hizo en su última etapa Lacan.

En principio creo que el termino creación, en el psicoanálisis, es pertinente en relación con muchos términos, pero particularmente con dos, la sublimación y las formaciones del inconsciente. Quiero decir los síntomas, los actos fallidos, el chiste. Lo que uno trabaja en esas tres obras mayores que son La interpretación de los sueños, El chiste y su relación con el inconsciente y La psicopatología de la vida cotidiana. Pero esa diferencia entre la creación en torno a la sublimación y la creación en torno a la formación del inconsciente, implica una sutil diferencia entre la creación en la sublimación, que es una creación desde la nada, una creación ex nihilo y la creación en las formaciones del inconsciente, que es una creación desde la estructura del significante inconsciente. Quiero decir que en los dos casos se puede hablar de creación, los síntomas son una creación de cada sujeto, es una creación por lo tanto es una metáfora y por lo tanto hay una creación en ese caso de sentido. En cambio con el concepto de sinthome, que conviene diferenciarlo del concepto de síntoma, creo que el término adecuado no es creación sino invención. Voy a tratar de mostrarles la diferencia en estos tres tiempos de la exposición que les decía.

Empiezo con la creación y la sublimación. Una de las definiciones mas precisas de la cultura es la que expone Freud que dice: “que la cultura es todo aquello en lo cual la vida humana se ha elevado por encima de sus condiciones animales y se distingue de la vida animal”. Por lo tanto el lenguaje es lo especifico de la especie humana, solamente por el lenguaje puede existir la representación, el símbolo y por ende la cultura. Por el lenguaje el hombre, a diferencia del animal, se anticipa a su propio devenir elaborando proyectos y no se limita como el animal a adaptarse a su medio para sobrevivir, si no que lo modifica, lo transforma, y lo altera a veces radicalmente. El lenguaje media entonces entre el sujeto humano y el mundo, de tal manera que separa irremediablemente al sujeto del objeto.

 

Si Freud hizo un descubrimiento importante habría que dividirlo en dos aspectos; la critica del sujeto autónomo de la tradición de la metafísica occidental. Es decir la idea de un sujeto totalmente sometido, determinado por la estructura inconsciente y también la inexistencia del objeto adecuado para la satisfacción sexual. Esta segunda tesis, evidentemente, es una tesis mucho más revulsiva que la del concepto de inconsciente. No por casualidad Freud se indignó cuando (…) terminó uno de sus trabajos sobre la sexualidad femenina con la frase bíblica: “y Dios los hizo hombre y mujer”, porque Freud consideró que esa frase iba exactamente en una dirección opuesta a la perspectiva que Freud postulaba en torno a la sexualidad humana.

Ahora bien, no hay creación sino a partir de una falta, la falta tiene varias acepciones en el psicoanálisis, en principio ya mencione una muy aproximadamente, es decir la falta del objeto adecuado para la satisfacción sexual. Eso que a Freud le enseñó la histérica, ya que el psicoanálisis es finalmente el encuentro fecundo entre el deseo de Freud y el deseo de la histérica. Porque Freud al no ocupar una posición de amo, pudo escuchar lo que la histérica, lo que las histéricas, de fines del siglo XIX sobre todo, le enseñaban, y le enseñaba que el deseo humano es estructuralmente insatisfactorio. Por eso la palabra histeria antes que nombrar una estructura clínica, es el nombre mismo del deseo humano. El deseo humano es insatisfactorio por esencia. Freud aprende de las histéricas, por eso la palabra histeria en Freud antes que nombrar una entidad gnoseología, si la queremos llamar así, o una neurosis, es el nombre mismo del deseo humano. En ese sentido no hay creación humana sino, a partir de una falta, porque en lo humano falta una naturaleza determinada por la realidad biológica, falta también un lugar predeterminado en el orden del universo, como decía Freud, no existe ni el microcosmos ni el macrocosmos, un programa que indique cuál es el camino para encontrar un poco de satisfacción en la vida. Así la relación del ser humano con el mundo carece de la armonía que le permite al animal una perfecta adaptación a su medio. La causa de la imposibilidad de armonía, el desajuste estructural que Freud llamo malestar en la cultura, es decir, estar mal en la cultura, la causa de esa imposibilidad es el lenguaje. La existencia abre un abismo entre la palabra y la cosa, entre el ser y la representación. Cuando un niño por ejemplo a altas horas de la noche pide agua, en los primeros tiempos de su vida cuando ya puede demandar, sabemos que cuando se acerca alguien, por ejemplo la madre o el padre, para entregarle el vaso con agua, generalmente el niño dice no, bueno no me gusta este vaso ¿por qué no me das otro con otro dibujito? Con lo cual se ve que lo esencial no es el agua cuando decía agua, si no que cuando pedía agua, agua es la demanda de la presencia incondicional del otro. Quiere decir que cuando se habla siempre se dice otra cosa. Esto es por obra y gracia del símbolo, y el símbolo es el resultado de la acción misma del lenguaje. El lenguaje entonces es una causa, un efecto, es el sujeto humano, un sujeto hablado antes que hablante, dominado por la palabra que habla en él. Antes que amo y señor del lenguaje, el sujeto solo puede llegar a ser sujeto en el universo del lenguaje. El hombre habla pero es porque el símbolo lo ha hecho hombre. Ahora bien, este universo del lenguaje se caracteriza por la ambigüedad, las palabras carecen de un significado único y no son un simple vehículo que trasmite información y en sus encadenamientos siempre dicen algo más. Si uno quisiera hacer una definición rápida, casi de entrecasa pero en cierto modo rigurosa, podría decir que el inconsciente es la tesis según la cual, cuando hablamos no sabemos lo que decimos, pero necesitamos creer que sí sabemos lo que decimos, pero en realidad si existe el inconsciente no sabemos lo que decimos en nuestros enunciados, es decir no sabemos eso que otro puede escuchar entre líneas en nuestros enunciados, no es ese si no uno de los aspectos fundamentales del descubrimiento freudiano. Entonces el sujeto esta capturado en una estructura abierta a lo nuevo, una estructura que no solo contiene lo que se puede decir, si no también lo imposible de decir.

Una de las últimas frases de Wittgenstein que están en el Tractatus es la siguiente: “respecto de lo que no se puede decir, del imposible de decir, mejor es callar”. Yo creo que el psicoanálisis dice exactamente lo contrario, el merito de Wittgenstein es que reconoce lo imposible de decir, pero el psicoanálisis yo creo que postula que porque existe lo imposible de decir no dejamos de hablar en torno al imposible de decir, sobre todo porque los dos imposibles freudianos son el sexo y la muerte. Ahora bien a diferencia de un código de señales en toda lengua existe la posibilidad de la transgresión de su propia (…), la posibilidad de la aparición de una palabra inesperada, una palabra que nos atropella. Un paciente al final de una sesión, un  día me dice, después de hablar durante muchas sesiones de su pacifismo y criticar la violencia de los demás y la mediocridad del mundo, cuando termina la sesión me dice hoy te tengo que pegar, perdón, te tengo que pagar. Con lo cual ese fallido que es el cambio de una sola letra, fue lo más verdadero que dijo en muchas sesiones. Con lo cual introducimos una nueva categoría, que es el de la verdad. Efectivamente ahí hablo la verdad, la verdad habla. Cuando Lacan dijo, “Yo la verdad hablo”, yo no creo que fue una crisis paranoica porque el se creía la verdad, si no que eso es una prosopopeya, es decir que la verdad, una identidad abstracta, conceptual, si hablara el concepto verdad diría, yo la verdad hablo. Frase absolutamente extraordinaria, porque la propuesta ahí no es que diría la verdad, yo la verdad, digo la verdad, si no yo la verdad hablo. Que es como decir yo la verdad miento, porque la mentira es el rodeo a través del cual se dice la verdad y no hay modo de decir la verdad si no a través de un rodeo de desfiguración, de distorsión (…) como decía Freud en La interpretación de los sueños, que es una de las claves fundamentales de la interpretación de los sueños.

 

Entonces en el momento que un sujeto hablante es desdoblado por su propia palabra, ese momento fecundo en el que Freud localiza el síntoma, el sueño, el acto fallido, el chiste, también podemos pensar ahí, por ejemplo, la creación poética. Como el sueño, el lapsus, la creación poética no es el resultado de un acto intencional, voluntario, sino un efecto significante, en el que el sujeto dominado por el lenguaje es rebasado por su palabra. Y se trata entonces de un acto que deja una marca que podemos llamar una obra, la creación artística se liga también con otro rasgo fundamental del ser humano, que es consecuencia del lenguaje, el saberse mortal, es decir poseer la certeza de la muerte como lo único seguro de la vida y anticiparse de esta manera al momento de su acaecimiento, este saber, que es una certeza un saber, saber angustioso del que por otra parte nada queremos saber. Esa es la razón de una necesidad de permanecer más allá de los limites físicos de la existencia, de dejar una huella trascendiendo así el relativamente breve paso por al vida.

La obra en este sentido, la obra creada no está hecha para durar … tampoco está hecha para ser consumida, esta hecha en todo caso para que pueda existir mas allá de la existencia del creador, en ese sentido sí hay una duración muy particular. Hay una creación muy especial entre la creación y la muerte en que sin la muerte, como trasfondo, la creación sería imposible, la muerte es la condición de toda creación. No es sólo el punto final, esta presente en todo momento, esta presente desde el inicio de la vida, como dijo Heidegger una vez “cuando nacemos ya somos lo suficientemente viejos como para morir”, desde el inicio está presente la muerte porque el lenguaje hace del cuerpo viviente del organismo animal viviente un sujeto que puede tener una existencia en el mundo simbólico, al precio de imponerle una distancia imposible de eliminar en este mundo. Una distancia que es vivida como un dolor de existir.

Es decir, un fondo mortal de donde todo vivir brota, no hay ninguna duda que el concepto en mi manera de pensar, por lo menos, que el concepto de pulsión de muerte está íntimamente ligado, no sólo a la posibilidad de la destrucción. En la medida en la que es un principio excesivo, amplio, homeostático, sino que también está ligado si existen las defensas adecuadas. Quiero decir que, si existen las defensas adecuadas es el principio que regula el aparato psíquico tal como lo denominaba Freud, es esa defensa     frente a la pulsión de muerte: la pulsión de muerte es la condición de posibilidad de la vida deseante del ser  sujeto humano.

Cuando Freud instala la pulsión de muerte como principio regulador del aparato psíquico en 1920, es decir, cuando establece el gran giro en su obra, un giro que implica una antes y un después en la obra freudiana, cuando desaparece el principio de placer-displacer como principio regulador, cuando no es más un principio armónico de equilibrio, cuando se ve muy bien que Freud no trae ninguna buena nueva al mundo, cuando establece que el principio regulador es la pulsión de muerte, él dice al mismo tiempo que si es un principio ligado a la satisfacción y al exceso de la satisfacción, aunque la satisfacción nunca sea plena, cada vez se busca más y más, salvo que existan diques o defensas.

 

Freud habla de 4 defensas frente a la pulsión, en su texto “Pulsiones y Destinos de pulsión” el término destino está explicitado por Freud en ese texto quiere decir defensa frente a la pulsión. ¿Por qué la pulsión necesita defensas? Porque es una invasión de goce, por lo tanto si no hay defensas el goce invade, invade, invade, hasta la posibilidad de la muerte. Es como si dijera que no es lo mismo un ataque bulímico a las 3 de la mañana comiendo solo, llenándose la boca, es decir, poniendo en juego todo el exceso de la pulsión oral, sin ningún lazo social, sin ninguna relación con el deseo, sin ninguna relación con el amor, sino el organismo es una pura boca que ingiere para obtener satisfacción en la boca y nada más, ese es el cultivo puro de la pulsión de muerte. Como Freud llamaba el Superyó. Pero yo utilizo la expresión que también en este caso se puede aplicar.

Pero si esto no nos sucede siempre, salvo en algunas circunstancias, es porque hay defensas frente a la pulsión, quiere decir que, si en este momento, nosotros no estamos poniendo a funcionar todas las formas de la pulsión es porque hay algunas defensas frente a la pulsión. No hay dudas que hay circunstancias en la vida que alguien acostado en la cama mira televisión, come, fuma, es decir, hace entrar algo por los agujeros del cuerpo, es decir, pone en funcionamiento la pulsión anal, la pulsión, oral, la pulsión escópica, la pulsión auditiva o invocante. Pero si tuviéramos todo el día haciendo entrar algo por los agujeros del cuerpo sería muy difícil realizar algo distinto en la vida ¿por qué no hacemos eso?  Porque esta es una de las preguntas del psicoanálisis, por qué no estamos todo el tiempo poniéndonos algo en los agujeros del cuerpo, por qué no persistimos en la satisfacción, ya que la pulsión es una fuerza constante, frase muy repetida pero que tiene un sentido profundo, es una fuerza constante.

 

Quiere decir que cuando parece que no está, en realidad está, lo que pasa es que cuando parece que no está hay defensas frente a la pulsión, y esas defensas son como decía Freud, son la transformación en lo contrario, vuelta al contra sí mismo, la represión y la sublimación, pero yo digo la transformación en lo contrario y la vuelta al contra sí mismo son dos formas de la pulsión, dos aspectos que forman parte de la estructura inmanente de la pulsión, “pegarse y ser pegado” decía Freud, por ejemplo  hablando de la pulsión sadomasoquista, como la llamaba, pero cuando uno puede pensar las otras dos defensas que quedarían que para mí son las más importantes, quedan la represión y la sublimación. Y la represión y la sublimación no son en Freud, más que dos estatutos del deseo humano, ya que el deseo humano no puede ser sino, reprimido o sublimado, no hay otra forma. Por lo tanto, la defensa frente a la pulsión es el deseo, podríamos reducir las cuatro defensa a dos y esa dos a una, porque la represión y sublimación son dos estatutos del deseo, por lo tanto mi hipótesis es decir, el deseo es una respuesta frente al goce pulsional, por eso no hay defensa frente al deseo, eso es un error, el deseo es una defensa frente al goce pulsional.

 

Claro, en ese trabajo Freud habla del amor solamente para diferenciarlo de la pulsión porque evidentemente la pulsión es lo contrario del amor, pero también habría que plantear el amor como una defensa frente a la pulsión, no da lo mismo llenarse la boca a las 3 de la mañana en un acceso bulímico que ir a comer con otros, en una escena que puede ser una escena de negocios, amorosa de seducción, donde la comida solo es una aspecto inherente al lazo social que ahí se establece. Entonces, lo propio de la sexualidad del ser humano, a diferencia del mi instinto como ya decía Freud, es que no posee vías de satisfacción únicas, idénticas para todos, sino que cada uno encuentra la forma de satisfacción siempre altamente singular, si el deseo es el deseo del Otro, siguiendo una definición que Lacan propone en los primeros tiempos, tomando una frase de Hegel, lo esencial no es el mismo sentido que en la frase Hegeliana, el goce nunca es el goce del otro. Quiere decir que no hay goce del otro, quiere decir que no hay satisfacción absoluta. Es cierto el discurso capitalista ofrece en el mercado objetos que prometen la satisfacción absoluta, como decía una vieja propaganda, muy significativa “todo va mejor con Coca Cola” lo cual es como una promesa de que todo va a ir mejor en la vida. Es una promesa enorme, el psicoanálisis nunca promete que todo va a mejor, con algo, con el psicoanálisis, Freud decía el psicoanálisis pretende trasformar la miseria neurótica en la infelicidad común, pero claro ya es bastante transformar la neurosis, el neurótico es siempre un miserable, en la infelicidad común, no hay ninguna promesa de felicidad.

Pero bueno, Freud recurre entonces al concepto de sublimación para explicar distintas actividades que estarían motivadas por un deseo que no apuntan de modo manifiesto a un deseo sexual, por eso es que generalmente se citan, las creaciones artísticas, las investigaciones intelectuales y en general todo aquello que la sociedad concede un alto valor. Quiere decir, que desde esa perspectiva, hay una articulación de la sublimación con el adjetivo sublime, según esta manera de pensar la sublimación el énfasis está puesta en el producto y en la circulación social del producto, quiere decir en el valor que se le da al producto sublimatorio. Por ejemplo si se trata de una creación artística valiosa, si se trata de una obra literaria o una investigación científica, etc. Desde esta perspectiva, el hombre crea, elabora, algo nuevo en distintos campos, por ejemplo en las artes, en las ciencias. Pero también desarrolla obras que parecen sin ninguna relación con la vida sexual, cuando en realidad el mismo Freud sabía que tienen una fuente sexual, que están impulsadas por la energía de la pulsión sexual. Por eso Freud dice que distingue con el nombre de sublimación cierta clase de  modificación de la meta y cambio del objeto en el que interviene nuestra valoración social, es un cambio de la meta y del fin sexual, es decir, el supone que hay una desexualización del fin en esa realización de un producto.

 

Lo esencial en esta  definición de Freud para definir la creación sublimatoria es la valoración social del producto junto con su desexualización. Esta formulación freudiana se convirtió en un lugar común. Pero sin embargo abre varias preguntas, yo le cuestionaría a Freud lo siguiente: que da a entender que existiría una satisfacción puramente sexual de la pulsión y otro tipo de satisfacciones posibles llamadas sublimatorias que no serían sexuales, es decir, que serían canalizaciones hacia fines no sexuales, es decir, la pulsión tendría desde esta perspectiva un objeto propio, un modo propio de satisfacción a lo que debería renunciar en la creación sublimatoria. Si esto fuera así, el concepto freudiano, el concepto mismo de pulsión de la obra freudiana quedaría invalidado, por eso yo creo que no tiene razón Freud cuando dice eso. Porque efectivamente ahí hay una contradicción, es muy importante leer las contradicciones en la obra de Freud, como en la obra de cualquier autor, porque es muy difícil que un autor no tenga contradicciones.

El mismo Freud señalaba que la pulsión sexual se caracteriza por la incapacidad de procurar una satisfacción plena, “la naturaleza misma de la pulsión sexual es incompatible con la satisfacción plena” famosa frase de Freud, pero parece ir contra de esta idea el hecho de que existiría un objeto propio y otros objetos que son los desexualizados para otros fines entonces. La sublimación no parece entonces ser simplemente un cambio de meta, o un cambio de objeto de la pulsión sexual, porque lo que define la pulsión es la ausencia del objeto, como decía Freud, la contingencia del objeto, sería mejor decía ausencia del objeto y por eso hay contingencia, Yo creo que el modo mismo de existencia de la sexualidad en el ser humano, en tanto es unas sexualidad sometida al lenguaje y al orden simbólico, lo que hace justamente que esa ausencia del objeto constituya la sexualidad en una dimensión erótica.

 

Octavio Paz, el famoso escritor mexicano dice: “el erotismo no es mera sexualidad animal, es ceremonia y representación, es metáfora es decir, sexualidad transfigurada, ceremonia, representación y metáfora” dice Octavio Paz ¿No son esas las huellas de la palabra y del lenguaje que hacen  de la sexualidad otra cosa que un instinto derivado de la pura vida orgánica?

 

Bueno, este es el primer punto que yo quería tomar en cuenta. El paso siguiente, en la segunda parte que quería desarrollar brevemente es en torno a la escritura, para poder precisar aunque sea rápidamente un punto que puede servir para entender por qué es importante definir dos estatutos del síntoma en el psicoanálisis. Para eso es útil pensar la escritura. Bueno me olvidaba decir algo que me parece importante en relación con lo que decía recién. Si lo que vale no es una idea sublime de la sublimación, porque eso está arrastrado por la palabra misma y también por el hecho de que la sublimación también es un término de la química. La transformación del sólido en un estado gaseoso que se eleva, pero hay aún en la elevación un problema que nos hace articular la sublimación con lo sublime y yo creo que la sublimación no está ligada con lo sublime Freud decía, los altos logros de uno de los grande genios de la Historia como Leonardo Da Vinci, no eran creaciones sublimatorias, Freud lo dice con todas las letras, Leonardo fracasaba en la sublimación, parece que no es tan simple pensar que la sublimación es la realización de productos socialmente valorados, yo creo que la sublimación hay que pensarla no tanto por el producto su valoración social sino por la valoración que tiene la actividad sublimatoria en el sujeto que sublima, quiero decir, si pensamos en un matarife que le da el golpe justo a la vaca para matarla y eso es su arte, y eso le impide seguramente andar matando gente en la calle a los golpes, yo digo ese es un acto sublimatorio y ahí no hay ninguna circulación social ni valorada de un producto, de una creación. Quiere decir, que yo creo que el énfasis de la sublimación debe ponerse en la actividad del sujeto que realiza la sublimación más que en el producto que resulta de esa actividad.

 

Bien, como me propusieron que dijera algunas palabras sobre el concepto de sinthome, me pareció que estas palabras podrían servir para pensar algunos aspectos de la creación sublimatoria y las creaciones que tiene con la creaciones sintomáticas ya que el síntoma no se forma desde la nada. La sublimación - se podría definir - es una actividad que consiste en hacer algo con nada, quiere decir incluso con algo que podría ser tirado a la basura y desde la nada. En cambio el síntoma no es una creación desde la nada, el síntoma es una creación, es una metáfora, es una creación de sentido. Pero no es desde la nada, es desde un significante reprimido que es sustituido por otro. En un texto sobre la escritura de Serge André, él comenta que el escritor y el psicoanalista no toman al significante por la misma vertiente. El escritor apela a una escritura no al habla, nosotros apelamos a una regla que es fundamental, y si Freud que era tan riguroso con las palabras porque si se cede con las palabras, como él decía, se cede con los conceptos, yo creo que efectivamente es fundamental la regla fundamental que indica que un paciente hable, porque uno tiene la confianza y esperanza de que un paciente hable de cualquier cosa, no le pide que hable de él, si habla de él, habla de él, pero uno le pide que hable de cualquier cosa, entonces si la idea es que hable de cualquier cosa la clave está en que hable y si es cualquier cosa es porque se tiene la confianza de que en alguna momento no va a aparecer cualquier cosa, va a aparecer lo más verdadero del que habla de una manera sorpresiva. Pero el escritor en cambio sufre por el habla, claro la escritura consistiría en algo así como querer alcanzar la carne de las palabras, la materia misma de la lengua. Claro, existen también es cierto, narradores de historias más o menos agradables, a veces no tanto pero que pueden seducir al lector que incluso alivian a los lectores, que a veces producen un efecto hipnótico que los hacen soñar, que impiden al lector sobrepasar los límites del principio de placer, la aplastante mayoría de los lectores de libros no pide nada más que eso, y se satisface con el apaciguamiento que la lectura produce. Cuántos lectores leen solo antes de conciliar el sueño esperando que el libro les produzca un efecto hipnótico, efectivamente el libro en esos casos produce un efecto del somnífero, pero claro ese es un rebajamiento de la escritura al rango de una forma de consumo fabricado al modo estandarizado para lectores pasivos. La lectura en cambio, la verdadera lectura es algo así como una conquista, George Steiner dijo refiriéndose a la lectura - en este sentido creadora- lo siguiente, “esta es la verdad principal, en todo acto de lectura dormita la idea compulsiva de escribir un libro como respuesta”. Por eso esta forma de lectura no es una lectura con pulsión hipnótica sino es una lectura cuya función es el despertar, ya sabemos los seres humanos no estamos despiertos, cuando nos despertamos en la mañana nos despertamos para seguir soñando de otro modo, el despertar en la vida humana no es el mero acto mecánico de despertarse del acto de dormir, porque efectivamente cuando nos despertamos lo hacemos para seguir soñando de otra manera, el despertar es el despertar de lo real, ¿no? es decir, algo que conmueve nuestra situación en el mundo, nuestra situación de armonía. Despertar nos despertamos cuando hay algo que nos toca, que nos toca profundamente, un goce inesperado, la muerte de un amigo, eso es lo que nos despierta.

 

Ahora, psicoanalizar implica ofrecerse a escuchar a lo largo del día la palabra en su condición más ordinaria, informe diríamos, es decir, un parloteo discursivo. El analista es algo así como el basurero de las palabras mal dichas, de las palabras mal pensadas, de las palabras huecas, algo así como una recolección del habla atropellada, de los balbuceos, de las mentiras, de los mitos, de los lugares comunes, de las confesiones íntimas, de las lágrimas de cocodrilo. Pero a veces, sorpresivamente el analista es el testigo de un sufrimiento auténtico, solo a veces, de una desesperación auténtica, de un desamparo. Claro, este retrato un poco sombrío, es solo una visión parcial del lugar del analista, porque también existe el interés, casi la fascinación del hallazgo, de esa pepita diríamos verbal que se pesquisa en las discontinuidades del discurso, esa iluminación de una verdad que aparece en el tropiezo de la palabra, o la revelación de un deseo en las palabras que delatan un sueño.

Se ve entonces que una cosa es el trabajo sobre el significante que es esto último que estaba diciendo, significante es una definición de entrecasa, también para usar esa expresión respecto de lo cual nos preguntamos qué quiere decir eso, el significante que no es significante del signo sassureano es el que rige la estructura de la conciencia, es decir, el que rige el querer decir, la cadena intencional del discurso, el mensaje que queremos decir, pero a nosotros como analistas no nos importa lo que un paciente nos quiere decir , o si solamente nos importa lo que quiere decir para poder escuchar entre líneas lo que dijo más allá de lo que quiere decir.

 

Esta idea de la creación entonces, está en juego también en el síntoma, y está en juego en lo que se escucha en un análisis cuando se privilegia la función significante del discurso, por ejemplo, un paciente me decía preocupado por la organización de la fiesta de cumpleaños de quince de su hija que no sabia cómo organizarla, que le costaba mucho dinero que estaba pensando las cosas que tenia que comprar, el alquiler del salón, que para algunos no podía comprar Pequeña vasija, un vino barato, y seguía hablando, pero yo escuché “pequeña-vas- hija” su preocupación por la hija pequeña, que estaba dejando de ser pequeña, que se iba a ir, que se iba a ir con otro, donde se jugaba el desprendimiento de una relación incestuosa entre comillas, quiere decir que ahí se hizo oír algo verdadero, que era realmente lo más importante, no eso que quería decir, pero se necesita eso que se quiere decir para leer a la letra, eso es lo que podríamos llamar, es leer a la letra, el escuchar que es una lectura a la letra.

Una paciente muy preocupada por su trabajo, discutía siempre con su marido que era un profesional, ella también era profesional pero él era más exitoso, es decir en el sentido de que tenia un trabajo y ganaba mas dinero que ella que tenía dificultades para encontrar trabajo, pero claro en un momento determinado hablando de otras cosas ella me dice “si , ya se usted me va a decir que yo compito con él, y eso seguro se va a decir que ese es el complejo de castración y esa es la envidia del pene, pero sabe qué a mi eso me importa un pito” con lo cual ya me di cuenta cuál era el pito que no le importaba, quiere decir que yo no se lo mande decir, eso que incluso puede producir un efecto de risa es porque hubo un juego del significante que dijo más allá de lo que quería decir, más aun negando efectivamente eso que ella negaba enfáticamente, quiere decir finalmente afirmando lo que ella negaba, ya sabemos el valor que tiene la negación en la obra de Freud.

 

Es por eso entonces que uno podría recortar una diferencia entre el síntoma y el sinthome, dicho así en francés porque Lacan prefirió en esa última etapa de su enseñanza sobre todo a partir del seminario 22 y el 23 también, por suerte a partir de ahí hasta su último seminario introducir la grafía antigua de la palabra síntoma. El síntoma en su versión tradicional freudiana es una creación y también habría que decir que es una falla en el funcionamiento subjetivo, es una disfunción, algo que no anda, el síntoma es lo que no anda, algo no anda, algo no anda en el cuerpo, algo no anda en los pensamientos, en la relación del sujeto con sus pensamientos, del sujeto con sus actos en la neurosis obsesiva. Pero eso a su vez tiene consecuencias en los lazos sociales, porque cierto síntoma obsesivo esta ligado a una particularidad del deseo obsesivo que es colmar el deseo de su partenaire, si su partenaire es una mujer se desespera tratando de transformar a un objeto vivo en su deseo en un objeto muerto en su deseo, y si permite que su mujer tenga algunos atributos femeninos es sólo para que funcione como  un objeto de exhibición, como si se confundiera una mujer con un auto deportivo, y no importa si se exhibe la dimensión diríamos intelectual del partenaire en un obsesivo porque es desplazamiento de la carrocería, el motor, no cambia mucho. Pero lo mismo es el lazo social establecido entre la histérica y su partenaire, entre el sujeto histérico y su partenaire, pero en el caso de la histérica en particular, sabemos que la histérica desmonta la pretensión de un poder fálico en un hombre. Las mujeres estuvieron siempre sometidas a lo largo de la historia, desde el desarrollo del movimiento feminista a lo largo de la historia, no hubieron transformaciones totales pero si grandes transformaciones. Pero no estoy hablando de las mujeres sino de la histérica, y la histérica siempre tuvo gran poder, como la madre, recordarán ustedes a Mónica Lewinsky, logró que quien era el presidente de los Estados Unidos -quien tiene un enorme poder, sometido probablemente a corporaciones pero tiene un enorme poder-, logró que ese personaje tuviera que confesar sus secretos sexuales a todo el mundo por Internet, si eso no es poder díganme qué es poder.

Es el poder de destituir al amo, para colocar ahí la castración, para neutralizar su castración y para colocar la castración en el amo, para destituir al amo, esa es una forma de lazo social, hay una forma de lazo social del obsesivo, ligada al deseo del obsesivo que es la pretensión de asesinar el deseo del otro, y vale la expresión “asesinar el deseo del otro” porque eso implica una enorme violencia, lo sabe cualquier mujer en relación con un partenaire obsesivo, la pretensión del obsesivo de que se calle de que no pida más, de que cese en su demanda, que sabemos que es una pretensión imposible para todo ser humano, eso implica una enorme violencia, por eso yo digo , es efectivamente el asesinato del deseo del otro, la pretensión del asesinato del deseo, por algo Freud hablaba del sadismo del obsesivo, el sadismo del obsesivo a veces puede ser mayor que el sadismo del sádico, no hay que creer que las neurosis son muy benignas en comparación con las perversiones, salvo que uno tome los casos paradigmáticos, pero si uno toma los casos comunes de la clínica uno puede encontrarse con psicosis compensadas que se manejan muy bien en la vida , puede encontrarse con perversos que no realizan actos tan malignos como se cree, o puede encontrarse como uno con una dimensión sádica del obsesivo o con una histérica desbarrancada que es peor que un psicótico en términos de gravedad. Esto quiere decir que el síntoma implica un lazo social, no sólo en la creación metafórica, no sólo es una creación. Freud decía muy pocas veces -es Lacan que lo popularizó-, pero Freud decía formaciones del incontente, los síntomas no son el inconciente, los sueños no son el inconciente, son formaciones del inconciente, ahora son síntomas entonces donde se pueden leer la verdad del sujeto, pero eso se puede llamar un síntoma verdad, un síntoma que tiene naturaleza metafórica que implica la creación de un sentido, que hay que descifrar, es un síntoma que se ofrece al desciframiento. Dora renguea, Freud lee, después de una serie de vueltas, dio el mal paso, eso significa, dio el mal paso. Habla con el cuerpo, a veces el cuerpo habla, sobre todo en la histérica, es un cuerpo parlante, esta es la dimensión clásica del síntoma, la versión digamos clásica que no significa que sea antigua, al contrario el término clásico tiene su valor, tiene presencia hoy que es muy importante que es la concepción del síntoma. Pero Freud ya decía que el síntoma es también una satisfacción sexual sustitutiva, Freud ya había notado que de los síntomas los sujetos humanos, salvo que estén incorporados al yo, pero sino un sujeto se queja de los síntomas, la queja es inherente al síntoma no al fantasma porque con el fantasma uno se complace y cuando uno se complace no tiene porqué quejarse,  entonces los síntomas en la medida en que son un disfuncionamiento, una ruptura con el mundo de los síntomas uno se queja y muchas veces solicita ser liberado de sus síntomas. Pero Freud se dio cuenta poco a poco hasta que esa idea culmina en 1920 que en realidad los sujetos humanos no quieren ser liberados de sus síntomas, aunque digan que quieren ser liberados, ¿por qué?, porque eso mismo de lo que un sujeto humano neurótico se queja con eso mismo goza.

Y el goce en la medida en que es viscoso uno no renuncia a ese goce que generalmente es un goce muy problemático, parasitario, Lacan va a decir “un goce podrido”. Uno no renuncia ni siquiera al goce podrido del síntoma si no encuentra a otro que lo sustituya. Freud cómo se dio cuenta: de distintas maneras cuando introdujo la pulsión de muerte por eso,  pulsión de muerte, masoquismo primario y reacción terapéutica negativa son los tres conceptos articulados después del año 20. ¿Y qué es la reacción terapéutica negativa?, no es, claro, la transferencia negativa. Es eso que distinguía Freud cuando un paciente está a punto después de muchos años de análisis, avizora el camino con el cual su vida puede cambiar radicalmente y dice, “no”, abandona el tratamiento, y Freud dice cómo se llama eso: “reacción terapéutica negativa” .

A causa de qué , a causa del sentimiento inconciente de culpa, rápidamente descarta esa expresión o prefiere otra: “ necesidad de castigo”. Y ¿qué es la necesidad de castigo?, una forma particular de la resistencia del superyó dice en apéndice de Inhibición, Síntoma y Angustia, una forma particular de la resistencia del superyó. ¿Y qué es el superyó?: el cultivo puro de la pulsión de muerte, no es el conjunto de los escrúpulos de la conciencia. El superyó es una instancia feroz que exige al sujeto seguir sometido al goce de su síntoma.

 

Entonces ya Freud había percibido que hay un núcleo resistencial de goce del síntoma, como si el síntoma tuviera dos dimensiones una dimensión de un saber no sabido a descifrar, es decir, el mensaje que el síntoma porta, que uno tiene que descifrar, al modo de desciframiento de los síntomas, por lo tanto la categoría válida de es la de la interpretación y un núcleo de goce resistencia.

Este núcleo duro es lo que generó que se haya dicho que Freud pasaba del optimismo  al pesimismo del final, yo creo que no es un pesimismo, es un escepticismo, el pesimismo no es lo mismo. Yo creo que después de dar muchas vueltas que nadie había tomado en la historia del psicoanálisis, absolutamente nadie, esta particularidad descripta por Freud Lacan le da una vuelta particular en los últimos años en la última parte de su enseñanza basándose sobre todo en el concepto de síntoma que aparece después del año 20 en Inhibición, síntoma y angustia, porque pone al síntoma en relación con la inhibición y la angustia que no son síntomas, es claro. Es decir, que va a pensar una dimensión del síntoma que no hace lazo social, que no es una formación del inconciente sino que está ligada como antecedentes a esa idea freudiana de que hay un núcleo resistencial de goce del síntoma al cual Freud le llamaba núcleo de viscosidad, cuando hablaba de la viscosidad de la libido, es una adherencia, el sujeto está adherido viscosamente, parasitariamente a un goce. Por eso si el psicoanálisis sólo se limita al trabajo interpretativo deja indemne uno de los núcleos más duros, más difíciles en la vida de los humanos que es la adherencia viscosa a un goce parasitario mortífero, es decir, que si no se cambian los modos de vivir la pulsión, sino se cambian las forma de goce o no hay alguna manera de arreglárselas con esa forma de goce, lo principal de un sujeto humano no cambia. Entonces, el concepto de sinthome es heredero de esa idea freudiana de que hay una envoltura formal del síntoma, es decir, un mensaje a descifrar  y un núcleo duro de goce resistencial.

 

Fíjense que hay una diferencia entre el síntoma en su versión clásica, que sirve para estructurar un lazo social y este otro sinthome que es el modo en que cada uno goza, y que eso excluye  los lazos sociales, por ejemplo el hombre de las ratas, claro no había conocido las ratas solamente en ese episodio que le contaron que después le cuenta Freud, de la tortura de las ratas que entran por el ano, él ya conocía a las ratas, pero cuando aparece la rata en la tortura en la referencia a la analidad evidentemente, Freud detectó una expresión de placer en el horror de la tortura y lo contaba con cierta reticencia, primero le había dicho que no quería contárselo pero después de darle una miniclase sobre la resistencia él le cuenta y Freud detecta en su rostro una expresión de placer en el horror, podríamos decir un goce. Pero claro ese goce, él entra en una combinatoria ahora sí significante que le permite establecer sus lazos sociales al modo de las ratas, es decir, un paciente con una neurosis obsesiva, por qué porque (…) en alemán son plazos o cuotas, las cuotas era lo que él estaba pagando por la deuda del padre, el padre había perdido dinero en un juego de cartas, y el dudaba de casarse con una mujer rica, entonces ahí entra en una trama en la que se ve la relación con el padre, el deseo de la muerte del padre, el amor, es decir, todo lo que hace a las formas particulares de los lazos sociales, inherentes a las formas que ahora, ese núcleo duro también puede luego entrar, entramarse en los lazos sociales. Se ve entonces que hay  una -podríamos decir-, una manera de pensar un núcleo resistencial de goce que no cambia, pero frente al cual sí es posible inventar algunos recursos para saber arreglárselas con eso imposible o irremediable, con lo imposible de modificar, es decir, que si uno podría definir la dirección de la cura, también en una definición de entrecasa, podría decirse que la dirección de la cura no es lograr la curación sino remarcar lo incurable para saber arreglárselas con eso.

 

Hay otro aspecto que me interesaría comentar, en todo caso lo dejamos para las preguntas que es otra cuestión que es pensar a un partenaire como sinthome o como síntoma , y claro porque por ejemplo Dalí no hubiera hecho lo que hizo sino hubiera tenido a Gala que era su sinthome, es decir, era una estabilización de su estructura, esa es la otra acepción del término sinthome en el sentido de una invención donde ya existe la posibilidad de arreglárselas con eso, con lo incurable. Claro una mujer para un hombre puede ser un síntoma simplemente, también puede ser la causa de su deseo, no hay muchas más alternativas, en cambio para una mujer un hombre es difícil que se un sinthome, en general es más bien un estrago. Tiende más a plantearse en la dimensión del estrago, que es un término duro pero yo creo que eso depende de la posición diferencial de la mujer respecto del amor.

 

Hay una frase de Italo Calvino, famoso escrito, en un libro que se llama, Las ciudades invisibles, que me parece que dice, por lo menos mejor que nosotros los analistas o por lo menos mejor que yo, algo equivalente a lo que estaba diciendo dice así: “ el infierno de los vivos no es algo que se da, el infierno es uno de los nombres del goce”, el infierno no son los otros, como decía Sartre, el infierno es el goce, cuando alguien dice “mi matrimonio es un infierno” es porque ahí hay goce, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrir el infierno, la primera es fácil, aceptar el infierno y ser parte de él hasta no verlo más, la segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuo, consiste en buscar y saber reconocer quién y qué en medio del infierno no es infierno y hacerlo durar y darle espacio.

 

-Quería preguntarte si podés ampliar por qué  la estrategia de invención, que tiene esa estrategia  por fuera del campo simbólico.

 

Sí se podría decir eso, porque el sinthome es un núcleo de goce irreductible con lo cual un sujeto puede arreglársela de alguna manera si tiene recursos, pero me parece más pertinente el término invención porque es el establecimiento de algo productivo en base a una materia de goce, en cambio me parece que la creación sublimatoria no es en base a una materia, es hacer algo de la nada, es desde la nada que se hace algo, desde la cajita de fósforos vacía, pero no importa si es una maravilla o si circula por el mundo, es decir, con algo que podía ir destinado a la basura, quiere decir que es con la nada o con el resto, invención me parece un buen término, podemos pensar otro, el otro término me parece producción, creación, invención, producción, quizás son tres términos ligados, yo no hable de la producción me parece que habría que pensarlo en otros casos, sobre todo me parece más pertinente pensar la producción en la estructura discursiva, pero bueno esa es una idea que tengo yo, pero son conceptos cercanos, pero me parece que como siempre en el psicoanálisis uno puede encontrar matices donde es mejor usar un término que otro. Me parece creación es pertinente en la sublimación.

 

-Alfredo Tagle: vos decías que la creación sublimatoria es de la nada y que el síntoma como creación también tiene rastros del inconsciente y es una formación del inconsciente. Ahora como ves las obras artísticas tienen un rastro del inconsciente, incluso los autores a partir después de su obra descubren cosas de sí mismos que habían expresado ahí sin darse cuenta, cómo podríamos entender la diferencia porque uno podría decir que una obra de arte es una formación del inconsciente en ese sentido.

 

Si una obra de arte es una formación del inconsciente es un síntoma, no una sublimación, lo que sí es cierto es que una cosa es la creación sublimatoria y otras cosa es el síntoma como creación, ahí la palabra creación está usado como el síntoma de algo que resulta de una materia pero significante, o sea son dos usos de la palabra creación, pero yo creo que ahí vale la idea en el sentido de metáfora. La creación, no la creación sublimatoria sino la creación en las formaciones del inconsciente son metafóricas.

 

- El arte no es una creación metafórica

 

Lo que pasa es que metáfora es un término muy amplio, toda palabra es metafórica finalmente porque está en sustitución de la cosa, si tenemos por metáfora una sustitución, metáfora no me parece que sea la capacidad poética de algunos seres humanos sino que es inherente a todo ser hablante la utilización de la metáfora, ahora es cierto hay metáforas y metáforas, o sea que si podemos hablar de la creación sublimatoria, el síntoma, son metáforas, lo que no tiene dimensión metafórica es el sinthome , porque no hay ahí sustitución posible.

 

 

- Yago Franco: te agradezco la disertación, muy clara e interesante. Me gustaría  si podemos ver, si vos nos podes contar un poco el trabajo clínico en el orden del sinthome, cómo lo entendés, si nos podés ofrecer algún ejemplo a partir de un caso clínico ¿ puede ser?

 

Bueno yo tengo una paciente que no era una psicótica aunque parecía serlo, y que , digo por sus episodios de desborde frecuentes, sobre todo de naturaleza agresiva, y claro a través de una relación muy conflictiva ya desde la adolescencia con su madre que la consideraba una psicótica, contó desde las primeras entrevistas que había tenido una historia muy complicada en ese sentido, y rápidamente cuando empieza el tratamiento comienza a desplegar muchos episodios de violencia verbal, por ejemplo, “si sigue diciendo estas pelotudeces que dice habitualmente no voy a venir más”, o más grave todavía, “cuando salga de acá le voy a tirar de la calle una bomba molotov”, o “la próxima vez voy a venir y me voy a pegar un tiro y vamos a ver qué hace usted con toda la sangre y el cerebro desparramado”, hasta ahí eran solo palabras y había momentos  en que eso desaparecía, pero cada vez que algo la tocaba aparecía nuevamente expresiones como esa, en una ocasión me dice “estoy mirando los objetos que tiene en el consultorio y estoy tratando de ver cuál es el que más le gusta para romperlo”. Bueno, como corresponde no digo nada esperando un poco a ver cómo sigue. Pero un día yo había comprado flores, unas rosas, para decorar simplemente un poco, cambiar un poco el espacio y entonces detecta que había algo nuevo, no sé si pensó que era lo que más me gustaba y que si lo había puesto era porque seguro que me gustaba, entonces sin decir nada, toma una rosa y separa la flor del tallo, la decapita, entonces yo le digo, “yo se que su mamá se llama Rosa y hace mucho tiempo tiene ganas de cortarle la cabeza, pero esto ahora no tiene mucha importancia, porque aparte no viene a romper nada y si me quiere decir todo lo que quiere romper me lo puede decir pero si rompe otra cosa más vamos a decir si esto continúa o no”. Eso es un límite al desborde pulsión al, eso es algo que va más allá de la interpretación eso toca un núcleo de goce, porque ahí justo cuando más estaba avanzando el tratamiento, ahí eso toca uno de los aspectos más resistenciales de ella. Yo no digo que ese sea el sinthome simplemente digo que eso es tocar algo que va más allá de la formaciones del inconciente, de desciframiento y la interpretación, que es lo primero que le dije, algo así como un desciframiento del acto violento, pero inmediatamente le digo que no era para mí lo más importante eso, lo más importante era cómo ella siempre destruía algo sobre todo cuando algo podía ser beneficioso para ella, y que quedaba atrapada en las situaciones más riesgosas y más problemáticas cuando algo era realmente muy violento sobre ella como había sido la relación con la madre, eso va en la línea sobre cómo trabajar sobre el goce pulsional. Ahora es cierto, en el final del análisis se espera que haya algún cambio en torno a las formas de goce a las formas parasitarias de goce, arreglárselas de otro modo, encontrar formas que no son sublimatorias. Yo no creo que sean sublimatorias. Una vez Millot, discípulo de Lacan vino a Buenos Aires y comentó que le había hecho una pregunta a Lacan, le había preguntado si el final del análisis  -era en base a la idea que tenía Freud, de aumentar la capacidad de amar y trabajar- si entonces el final del análisis, hacia donde el análisis tiende y la posibilidad de su terminación,  consiste en ampliar la capacidad sublimatoria, Lacan le dijo que no, y yo creo que estoy de acuerdo, lo cual no desestima la importancia de la sublimación, la sublimación nos pegó al psicoanálisis no me parece que es lo que esté …aunque es cierto que la aparición de formas sublimatorias de la pulsión tienen un gran valor sin duda, de esperar del fin, me parece que uno lo que tiene que esperar del fin es ese procesamiento de lo incurable, un modo de arreglárselas. Lacan da el ejemplo de Joyce, claro Joyce es un ejemplo paradigmático porque no se analizo aunque le habían recomendado que se analizara, su hija sí, que era una esquizofrénica, se analizó con Jung brevemente, Jung le dijo “ ahí donde usted puede nadar su hija se ahoga”, ¿y por qué le dijo puede nadar donde su hija se ahoga?, porque él podía hacer algo con ese goce, por ejemplo él gozaba solo, porque el goce del sinthome es un goce autístico sin lazo social, es un goce altamente autístico, y eso no es una crítica, por ejemplo el goce que el encontraba en su escritura, pero eso no es un goce sublimatorio, ese era un modo de arreglárselas con la dimensión incurable de un goce con otro goce más propiciatorio, que era el goce inherente a la destrucción de la lengua que lo aplastaba porque Joyce tenía palabras impuestas y se discute si era un psicótico, pero se le imponían las palabras como en el famoso ejemplo del aparato de influencia de Tausk, se le imponían las palabras, pero en el modo en el que él podía procesar esa destrucción de palabras era destruyendo la lengua inglesa con la escritura, entonces ahí encontró un recurso para impedir que se le impongan las palabras.

 

- Y aunque no hubiera publicado nada esto no lo hubiera invalidado.

 

 No, la publicación, en todo caso cuando el esperaba que los universitarios los leyeran durante trescientos años o doscientos no recuerdo cuánto dijo, pero ya era bastante, cosa que está logrando hasta ahora, ahí sí está destinado al lazo social, pero en el momento en que lo hacía no está destinado al lazo social.

 

 

-

 

No, cuando yo hablo de falta, es un término que quizá habría que usar otro más preciso aún que es carencia, no estoy mencionando en el sentido de las vivencias como puede decir la vivencia de sentirse vacio o algo así, no. Lo estoy  implicando en los sentidos posibles de la palabra castración, la palabra de castración en Freud tiene 5 usos, complejo de castración, la fantasía de castración, el agente de castración, la angustia de castración, por ahí me olvido uno. Pero en Lacan creo que uno podría encontrar otras formas y a mí se me ocurre por lo menos pensarla así, que la falta entendida como la castración entendida como falta, apunta a varios lugares. Primero la falta misma en la estructura simbólica, la estructura simbólica es una estructura carente, carente del significante que nos representa en forma absoluta, es decir, la simbolización de por sí no es una sublimación, la simbolización es una estructura que implica una carencia, yo no creo que ahí cabe el término vacío sino el término agujero, quiere decir ahí hay algo que no está pero en la estructura, no en las sensaciones, lo primero que no está es el goce absoluto, no hay nada en la estructura del lenguaje que diga cómo los seres humanos pueden encontrar un camino adecuado para gozar la vida, cada uno se las arregla como puede, eso quiere decir, que la palabra carencia o castración está desprendida de la referencia al pene. Ya Freud había hecho un uso extensivo de la palabra castración porque la palabra castración se refiere al (…) de los testículos, pero en el complejo de castración los testículos no cumplen ninguna pulsión sino el pene. Se puede hacer un uso más extensivo para decir, castración es la falta en la estructura del lenguaje en la medida en la que el lenguaje no hay un significante que represente en forma absoluta al sujeto, es decir, que esa es la primera falta, la falta del ser del sujeto que Lacan llama el objeto a, efectivamente el único Dasein del sujeto es el objeto a, es decir, una carencia en el ser mismo, en la medida en que la estructura del lenguaje no puede delimitar el ser, si yo les pregunto a ustedes ¿Vos que sos? Yo soy psicoanalista, soy argentina, yo soy de River Plate, yo soy, yo soy, yo soy, quiere decir, si tengo que multiplicar los significados es porque ninguno alcanza para decir el ser, el ser no es poca cosa, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy, el ser que es una de las dimensiones fundamentales de la existencia humana, el ser pensado psicoanalíticamente, no en la metafísica, no el ser aristotélico, el ser de la subjetividad, el ser el falo. Qué sería la maternidad sin el ser el falo, claro el ser determina el lugar del no, no es lo mismo el ser el falo, su majestad bebé, que ser una basura, es la contracara, pero si no hay nada en el lenguaje que no diga que lo que soy ahí tenemos un problema que es la carencia en la estructura misma del lenguaje que es el lugar fundamental de la castración, con eso se las arregla el que sublima, para hacer algo con eso, para hacer algo con eso, para hacer algo con la falla estructural de la subjetividad del lenguaje del lado de la carencia en la estructura del lenguaje, es decir, carencia en la estructura del lenguaje que además determina que los objetos del mundo no son nunca absolutamente satisfactorios.  Entonces, puede encontrar efectivamente otra satisfacción a partir de la falta, pero a partir de la falta quiere decir a partir de la castración, por ejemplo encontrar un nombre propio, ni más ni menos que a través de la creación dar lugar, sostener su nombre propio que es una de las dimensiones del ser, ya sabemos que atacar el nombre propio es atacar a lo más profundo del ser.

 

- Oscar Sotolano: la idea de que la sublimación como proceso, como actividad y no como producto me parece totalmente válida digamos, el ejemplo que vos das cuando hablas del matarife está en esa línea. Pero se me plantea un enorme problema con el tema del ex nihilo, el propio sentido que vos le otorgaste a ese matarife, que si no estuviera matando precisamente en ese momento podría estar matando a todo el mundo. Con lo cual se me plantea un problema en esto de la formaciones del inconsciente, la diferencia entre formaciones del inconsciente y esta producción que no estaría relacionado con algo, en el cual vos mismo en tu propia ejemplificación ponés de hecho una historia de sujeto, aunque sea una historia pulsional, un fragmento pulsional, un puro goce, y ahí se me hace más lío con el tema del sinthome, (…)  si yo te doy el ejemplo que diste de la flor, de esta paciente decapitadora y resulta que en lugar de ser el de un matarife hubiera sido alguien que se dedica a cortar con enorme cuidado los tallos de las rosas y decapitarlos, ¿dónde estaría entonces allí la diferencia entre una y otra formación en tanto sublimatoria? Se me genera todo un problema en la ejemplificación y en el proceso.

 

- No se me provoca este lío, pero en los tres puntos distintos que usted está hablando, su orientación estaba en separar el fin del proceso, tanto al principio en la sublimación, después con la escritura y después cuando incluso dijo que uno trata de llegar o arribar a eso que no se va a cambiar, en todo caso pasar a ver cómo se va a convivir.

 

Si, hay un concepto freudiano que ya está en el Proyecto y que es realmente muy importante y que nadie había puesto relevancia, nadie lo había señalado, hay varios del proyecto que nadie había señalado y es el concepto de Das ding, o sea la cosa, es un concepto extraordinario, uno de los tantos conceptos que muestran que el Proyecto es está ubicado completamente en el campo del psicoanálisis, no como figura en las obras completas como una obra pre-psicoanalítica, un texto sobre el cual podemos seguir pensando y extrayendo y a lo mejor encontrar cosas que nadie ha encontrado. Bueno la sublimación es elevar el objeto a la dignidad de la cosa, lo cual quiere decir que un objeto que no tiene valor, que es equiparado a nada, puede adquirir un valor, pero no el valor de lo sublime, sino un valor en el sentido del que viene a ocupar el lugar de la cosa, de la cosa freudiana, el lugar de la cosa remite inexorablemente a lo imposible, quiere decir que también la sublimación es un modo de relacionarse con lo imposible, pero es un modo diferente, porque es la creación a partir de la castración, en cambio el sinthome es una invención a partir del goce irreductible e incurable del sujeto, una cosa es la castración y otra cosa es el goce irreductible, una fundamenta la creación sublimatoria, otra la invención ligada al sinthome. Por eso me parece que si yo digo creación ex nihilo es porque la creación sublimatoria está ligada no al goce sino a algo que no es sustancia, que es un agujero, que es la estructura misma de la subjetividad humana en el sentido de la castración o de la falta del ser, del ser como falta, en ese sentido me parece que si uno no reivindica la importancia que tiene este concepto de castración en sentido ampliado cuesta ver la diferencia porque la sublimación se sostiene en la castración, se sostiene en la falta de goce. En cambio la invención del sinthome se sostiene en un goce, son dos cosas distintas bien diferenciadas, la creación sublimatoria tiene que partir del vacío pero del vacío como agujero, me parece mejor no llamarlo vacío porque vacío tiende a no tener límites, el agujero. Por eso cuando Lacan se inspira en el texto La cosa, Das ding de Heidegger, donde da el ejemplo del alfarero que es ponerle bordes a un vacio haciendo así un agujero, el vacío como decía Pascal de los espacios infinitos, no es el vacío limitado. A eso se llama agujero, quiere decir que es un modo de hacer algo con el agujero, pero el agujero que justamente tiene tanta importancia en la topología del nudo es el modo de pensar la idea de agujero, es una idea que es interesante pensar para poder elucubrar qué quiere decir la idea misma del concepto de castración, que es uno de los conceptos fundamentales del psicoanálisis, la castración como un goce en falta. En cambio el sinthome es un goce irreductible que no falta, que no puede dejar de faltar y que no va a faltar nunca, es distinto, es el modo particular con el que el sujeto encuentra un goce frente a la falta de goce. Frente a la falta de goce es posible la creación sublimatoria, sólo frente a esa forma, frente a la castración como falta de goce se encuentra un goce a partir de la falta de goce, el goce sublimatorio. En cambio en el sinthome hay que encontrar recursos para arreglárselas con el goce; la sublimación no se la arregla con el goce, se las arregla con la falta de goce produciendo un goce, que no es incurable, el goce sublimatorio no es el goce del sinthome, es un goce íntimamente ligado a la castración, no al falo, es un goce que está más cercano al goce femenino al goce imposible de nombrar. Tanto el goce sublimatorio como el arreglárselas con goce del sinthome son formas de trabajar lo imposible, pero son formas diferentes, bueno esto es un poco resumido quizás, pero yo creo que habría que pensar la diferencia en términos de lo que es la estructura de la castración en términos subjetivos, y que creo que eso el primero que lo introduce es Lacan a partir de Freud en el Seminario 10. Y la verdadera castración no es la castración del sujeto sino la que en el sujeto se produce a partir de la castración del Otro, la castración es la de la estructura del lenguaje, quiere decir, para decirlo en términos simples, un neurótico si dice “yo tengo mis limitaciones, no soy perfecto”, eso no quiere decir que asuma la castración, la castración es reconocer que en el Otro no hay una garantía, donde hay una falta de garantía, falta de goce particularmente, la falta de garantía protector y la falta de goce en el sentido de falta de (…) para seguir en el camino del goce, son dos faltas fundamentales. Por eso, la néurosis es una religión, la sublimación es un modo de salir de la dimensión religiosa de la neurosis, porque la néurosis es una forma de salir de la religión, porque todo neurótico cree en dios, al ser neurótico cree en dios aunque diga que no, porque cree en una instancia de garantía, llámese el dios de la religión, llámese el partido político, llamase sea Freud, Lacan, la institución tal o lo que sea, que finalmente remiten a lo que remite dios que es el padre omnipotente perdido de la infancia. Lo que el neurótico no puede soportar es que no haya en algún lugar una garantía, una garantía del saber, una garantía del poder, una garantía del goce. Por eso el neurótico es un creyente, por eso los neuróticos se suman tanto a los líderes autoritarios, por eso una mujer se somete al que le pega porque le pega pero la protege, por eso puede soportar 20 años a alguien que le pegue, puede no soportar es claro, pero porque ahí encuentra una garantía, entonces el modo de arreglárselas y de salir de la dimensión neurótica, por eso la sublimación es un procesamiento pulsional que sale de la dimensión religiosa de la neurosis, es ese procesamiento de la dimensión de la falta no es quedar atrapado en la esperanza del padre ideal que espera toda mujer, ni de la mujer ideal que el obsesivo podría satisfacer, la sublimación es poner en juego la dimensión de la falta. Bueno, qué se yo, hay tantas cosas.