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"Realidad. Rastreo de la noción en la obra de Freud."


Publicada el 28/04/2011 por Magdalena Echegaray





 

 Realidad

Rastreo de la noción en la obra de Freud.

                                         Magdalena Echegaray.

Revisitar la obra freudiana esta vez con la intención de cercar la noción de realidad es un verdadero desafío si  pretendemos poner a trabajar esta noción problemática que, aunque se pretenda fijarla, siempre es escurridiza. Es más, intentar fijarla sería un error por que su riqueza radica en su problematicidad.

 

Voy a ir cercando la noción en sus múltiples acepciones y juegos de oposición en algunos textos que operan de mojones en el interior de la obra. Las diversas formas que va tomando la noción se pueden poner en relación a las distintas concepciones del concepto de Yo del cual es solidaria.

Freud plantea en distintos lugares una génesis de la relación del sujeto con el mundo exterior, así como una génesis del acceso a la realidad.

Tan sólo para recordar: en los albores del psicoanálisis cuando Freud descubre el inconciente, los hechos verdaderamente ocurridos estaban en la raíz etiológica del conflicto y la enfermedad neurótica.  La realidad exterior al sujeto en su dimensión traumática vinculada a la seducción del adulto era productora del conflicto  y de la neurosis. Cuando Freud descree "de su neurótica" y la seducción real es  reemplazada por las fantasías se produce un viraje en su pensamiento al nivel de la teoría por que  en los historiales seguirá buscando los hechos acaecidos con pasión detectivesca.

Entonces  una primera oposición: fantasía/realidad. Esta oposición se complejiza al pretender indicar el origen de la materialidad de las fantasías: la realidad del otro adulto y su sexualidad o la herencia filogenética.

En la carta 69(1897), dice: "en lo inconciente no existe un  signo de realidad  de suerte que no se puede distinguir la verdad de la ficción investida de afecto"1. En 1911 desarrolla la misma tesis: "El carácter más extraño de los procesos inconcientes (reprimidos),…(es que en ellos) el examen de realidad no rige para nada, sino que la realidad del pensar es equiparada a la realidad efectiva exterior, y el deseo, a su cumplimiento, al acontecimiento, tal como se deriva sin más del imperio del viejo principio del placer"2. Aquí Freud asimila realidad y verdad. En el inconsciente no hay signo de realidad ni de irrealidad, los diversos modos de representar quedan situados en el mimo plano. El examen y el signo de realidad y el principio de realidad deben ser buscados del lado de un yo que funcione inhibiendo.

En el "Proyecto de una psicología" en 1895  dice:   "Nuestra conciencia nos da lo que llamamos cualidades que son algo otro (anders sind) dentro de una gran diversidad, y cuya alteridad (Anders) es distinguida según nexos con el mundo exterior. En esta alteridad existen series, semejanzas, etc.; cantidades, no las hay aquí en verdad." Las cualidades dice, no se generan en el mundo exterior dónde "sólo existen masas en movimiento, y nada más".3 

Algunas cuestiones a partir de este párrafo:

# La realidad exterior es concebida como  realidad física, mundo exterior, lo cuantitativo.

# Los sujetos no  percibimos la realidad en bruto sino a través de  la lente de las cualidades.  Tensando un poco más pero sin forzar el texto, la percepción es representación.

# El mundo exterior  es algo radicalmente otro, ajeno a la psique.

En otros  lugares Freud plantea como el aparato psíquico  distingue entre percepción y representación, vale decir entre presencia real del objeto o su representación-fantasía.

En el Proyecto esta distinción depende  del sistema w  que proporciona el signo de realidad objetiva. Este sistema sólo funciona bajo el régimen de inhibición por el yo que "suministra un criterio para distinguir entre percepción y recuerdo".4

Ahora bien, el juicio de realidad es posible para Freud en tanto ese signo de realidad objetiva se sume a la percepción. Cuando propone esto en el Proyecto en el apartado  titulado "Pensar y Realidad" concluye asimilando juicio de realidad y creencia: "Si luego de concluido el acto de pensar, el signo de realidad se suma a la percepción, se habrá obtenido el juicio de realidad, la creencia, alcanzándose así la meta de todo el trabajo". Y continua: "Respecto del juzgar, cabe puntualizar más aún que su fundamento es evidentemente la preexistencia de experiencias corporales, sensaciones e imágenes- movimiento propias. Mientras estas falten, el sector variable del complejo de percepción permanecerá incomprendido, vale decir, podrá ser reproducido pero no proporcionará ninguna orientación para ulteriores caminos de pensar. Por ejemplo (y esto cobrará importancia para lo que sigue, parte II), ninguna experiencia sexual exteriorizará efectos mientras el individuo no tenga sensaciones sexuales, o sea, en general hasta el inicio de la pubertad". 5

# No hay posibilidad para el aparato psíquico de percibir la realidad si no es bajo el régimen de inhibición por parte del yo como masa representacional ligadora.

# En este texto juicio de realidad y creencia son identificados en tanto el signo de realidad asegura el origen exterior de lo percibido.

# El traumatismo en dos tiempos hace que sólo el segundo tiempo, al activar lo inscripto en el primero lo torne "real".

En el Proyecto también está planteada la transformación que experimenta el estímulo exterior al ingresar al aparato psíquico: Q exterior se transforma en Qn, cantidad interior. Esta transformación es solidaria de la que planteará en 1915 en "Pulsiones y destinos de pulsión" entre estímulo y excitación. Esta transformación está en el fundamento del concepto de pulsión: "Con la complejidad de lo interno, el sistema de neuronas recibe estímulos desde el elemento corporal mismo, estímulos endógenos que de igual modo deben ser descargados. Estos estímulos provienen de células del cuerpo y dan por resultado las grandes necesidades: hambre, respiración, sexualidad. De estos estímulos el organismo no se puede sustraer como de los estímulos exteriores, no puede aplicar su Q para huir del estímulo".6

Aquí vemos:

#La imposibilidad de escapar de la excitación endógena (pulsión).

# El cuerpo es una realidad exterior al aparato que debe inscribirse en lo psíquico.

Cuando en 1899 F. escribe: "Realidad objetiva-cumplimiento de deseo: de estos opuestos brota nuestra vida psíquica"7 aquí la realidad objetiva es uno de los polos productivos en el conflicto inherente a la vida psíquica que en ese momento teórico se dirimía entre pulsiones autoconservativas y pulsiones sexuales.

Del cap. VII de la "Interpretación de los sueños" conviene recordar la famosa definición de realidad psíquica, simplemente para alejarla de la banalización psicologista a la que la había degradado cierto psicoanálisis que la redujo a la realidad de lo psicológico, Freud decía: "Yo no sé si a los deseos inconcientes hay que reconocerles realidad; a todos los pensamientos intermedios y de transición, desde luego, hay que negársela. Y si ya estamos frente a los deseos inconscientes en su expresión última y más verdadera, es preciso aclarar que la realidad psíquica es una forma particular de existencia que no debe confundirse con la realidad material"8.  Y, "Lo inconsciente es lo psíquico verdaderamente real, nos es tan desconocido en su naturaleza interna como lo real del mundo exterior,   y nos es dado por los datos de la conciencia de manera tan incompleta como lo es el mundo exterior por las indicaciones de nuestros órganos sensoriales".9  La realidad psíquica es ese núcleo duro interno-externo, resistente a su conocimiento por parte de la conciencia tanto como el mundo exterior.

En 1911  hace una recapitulación condensada de lo teorizado hasta ese momento en "Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico". Refiriéndose a  la diferenciación entre principio de placer y principio de realidad dice respecto de la génesis  de  éste último: … "El estado de reposo psíquico fue perturbado inicialmente por las imperiosas exigencias de las necesidades internas. En ese caso, lo pensado (lo deseado) fue puesto de manera simplemente alucinatoria, como todavía hoy nos acontece todas las noches con nuestros pensamientos oníricos. Sólo la ausencia de la satisfacción esperada, el desengaño, trajo por consecuencia que se abandonase ese intento de satisfacción por vía alucinatoria. En lugar de él, el aparato psíquico debió resolverse a representar las constelaciones reales del mundo exterior y a procurar la alteración real. Así se introdujo un nuevo principio en la actividad psíquica; ya no se representó lo que era agradable, sino lo que era real, aunque fuese desagradable. Este establecimiento del principio de realidad resultó un paso grávido de consecuencias".10

Aunque este texto es anterior al de "Introducción del narcisismo" (1914), ya se vislumbra en la cita anterior la idea de un narcisismo primario en el que en los orígenes  el existente es una unidad cerrada respecto de lo exterior aún cuando la alucinación supone un contenido representacional  proveniente de restos si no diurnos por lo menos provenientes de un objeto exterior, aun cuando no sea percibido como tal por el bebé.

Pero en una nota al pie  dice: ".. una organización así, esclava del principio del placer y que descuida la realidad objetiva del mundo exterior, no podría mantenerse con vida ni un instante, de suerte que ni siquiera habría podido generarse. Sin embargo, el uso de una ficción de esta índole se justifica por la observación de que el lactante, con tal que le agreguemos el cuidado materno realiza casi ese sistema psíquico". A continuación describe la vivencia de satisfacción y termina diciendo que "el imperio del principio del placer sólo llega a su término, en verdad con el pleno desasimiento respecto de los progenitores."11 (El resaltado en negrita es mío). Acá propone otro modelo en cuanto a la relación de la  cría humana con la realidad exterior en los orígenes: abierto a la realidad (la madre y sus cuidados) desde el inicio. 

En ambos modelos el aparato psíquico está inclinado a alucinar pero qué lo empuja a salir de esa situación y tener consideración por la realidad difiere radicalmente. En el modelo citado en primer término el yo pone fin a la satisfacción alucinatoria del deseo efectuando la prueba de la realidad por medio de las pulsiones de autoconservación.

"Formulaciones…" fue escrito antes de introducir el narcisismo en la teoría, por lo cual Freud recurre a las funciones psicológicas de la atención y memoria para explicar "la importancia que cobra la realidad exterior"12 una vez establecido el principio de realidad.

En ese mismo texto Freud puntualiza la oposición yo-placer y yo- realidad, poniéndola en relación a la de principio de placer y principio de realidad. La vinculación entre pulsiones sexuales, principio de placer y fantasía por un lado y pulsiones yoicas, principio de realidad y proceso del pensar por otro, está dada por la relación de una serie y otra con la energía libre o ligada y con el yo-placer y el yo-realidad y con las características diferenciales de las pulsiones sexuales y las yoicas. "…se establece un vínculo más estrecho entre la pulsión sexual y la fantasía, por una parte, y las pulsiones yoicas y las actividades de la conciencia por la otra."13 Y dice más adelante: " Así como el yo-placer no puede más que desear, trabajar por la ganancia de placer y evitar el displacer, de igual modo el yo-realidad no tiene más que aspirar a beneficios y asegurarse contra perjuicios."14 

Con la introducción del narcisismo en la teoría, y el enriquecimiento del concepto de identificación, presente en la teorización desde los comienzos, es a partir de 1914 que el yo puede modificarse no sólo momentáneamente como en el síntoma histérico, sino de modo definitivo, convirtiéndose en el residuo representacional intrasubjetivo de vínculos intersubjetivos. La complejidad de la noción de realidad se hace manifiesta cuando se juega en términos de la identificación con los objetos altamente investidos, ya no es la realidad exterior en general sino la realidad del universo intersubjetivo.

En "Duelo y Melancolía" profundiza y amplía la noción de identificación.  Los diversos modos de identificación con el objeto perdido indican una modificación en el yo que es alterado por esta operación que sigue el modelo de la incorporación oral y que se realiza desde los inicios de la vida propiciando el camino de la hominización. Ingresan así  en el yo las complejas realidades del otro inscribiéndose en redes representacionales. En este texto quedan plasmadas algunas de las escisiones que pueden afectar al yo, partes del yo pueden enfrentarse unas a otras: la instancia crítica y la conciencia moral. 

En "Pulsiones y Destinos de pulsión", trabaja la génesis de la oposición Sujeto, yo-objeto, mundo exterior en relación a la serie placer-displacer. Pero en primer término propone un yo-realidad inicial que diferencia exterior de interior según "un criterio objetivo", la acción muscular que le permitirá sustraerse de aquellos estímulos que imputará a lo exterior pero no de aquellos frente a los cuales la huida está impedida siendo ésta la marca de un mundo interior, "testimonio de unas necesidades pulsionales". Aquí a diferencia del texto anterior, el yo real precede al yo placer pero debemos decidir de qué se trata ese yo- realidad inicial que es anterior a la cualificación placer-displacer.

Dice: El "yo-placer purificado pone el carácter de placer por encima de cualquier otro. El mundo exterior se le descompone en una parte de placer que él se ha incorporado y en un resto que le es ajeno. Y del yo propio ha segregado un componente que arroja al mundo exterior y siente como hostil". Para este yo el mundo exterior es indiferente, o displacentero en cuanto se torna fuente de estímulos. "Lo exterior, el objeto, lo odiado, habrían sido idénticos al principio. Y si más tarde el objeto se revela como fuente de placer, entonces es amado, pero también incorporado al yo, de suerte que para el yo-placer purificado el objeto coincide nuevamente con lo ajeno y lo odiado."15 

En "El yo y el ello" (1923) dice: "(El yo) se empeña en hacer valer sobre el ello el influjo del mundo exterior, así como sus propósitos propios; se afana por reemplazar el principio de placer, que rige irrestrictamente en el ello, por el principio de realidad. Para el yo, la percepción cumple el papel que en ello cumple la pulsión".16 La realidad es representada por el yo, es uno de los amos a los que sirve, uno de los peligros que lo amenaza tanto  desde el exterior como desde el cuerpo propio ya que las percepciones son simultáneamente internas y externas.

En "La Negación" (1925) Freud dice: "todas las representaciones provienen de percepciones, son repeticiones de estas. Por lo tanto originariamente ya la existencia misma de la representación es una carta de ciudadanía que acredita la realidad de lo representado. La oposición entre subjetivo y objetivo no se da desde el comienzo. Sólo se establece porque el pensar posee la capacidad de volver a hacer presente, reproduciéndolo en la representación, algo que una vez fue percibido, para lo cual no hace falta que el objeto siga estando ahí afuera. El fin primero y más inmediato del juicio de realidad {de objetividad} no es, por tanto, hallar en la percepción objetiva {real} un objeto que corresponda a lo representado, sino reencontrarlo, convencerse de que todavía está ahí". Y más adelante agrega, "No siempre al reproducirse la percepción en la representación, se la repite con fidelidad; puede resultar modificada por omisiones, alterada  por contaminaciones de diferentes elementos. El examen de realidad tiene que controlar entonces el alcance de tales desfiguraciones".17 Aquí Freud suscribe a un realismo ingenuo que supone a la representación como un duplicado de lo percibido y sostiene la posibilidad del acceso objetivo del sujeto a la realidad lo cual plantea una propuesta que está en las antípodas respecto de otras afirmaciones como las del "Proyecto" o posteriores en el "Esquema".

En el artículo "Fetichismo" (1927), Freud inaugura la problemática de la creencia  describiendo el concepto de Verleugnung,  traducido como "renegación" o "desmentida". El niño, cuando por vez primera observa los genitales femeninos, descubre la ausencia de pene en la realidad, lo cual contradice la creencia en la presencia universal del falo que podrá  conservar al precio de una transformación radical del yo. "No es correcto, dice, que tras su observación de la mujer el niño haya salvado para sí, incólume, su creencia en el falo de aquella. La conserva pero también la ha resignado; en el conflicto entre el peso de la percepción indeseada y la intensidad del deseo contrario se ha llegado a un compromiso como sólo es posible bajo el imperio de las leyes del pensamiento inconsciente –de los procesos primarios-".18 Pero el resultado no será un síntoma sino la coexistencia de dos corrientes escindidas una acorde a la realidad, otra acorde ala creencia.  

La noción de escisión será desarrollada en el texto de 1938, "La escisión del yo en el proceso defensivo" en el que Freud comienza diciendo que no sabe si va a plantear "algo hace tiempo consabido y evidente, o (como) nuevo por completo y sorprendente". Dice: "El yo del niño se encuentra, pues, al servicio de una poderosa exigencia pulsional que está habituado a satisfacer, y es de pronto aterrorizado por una vivencia que le enseña que proseguir con esa satisfacción le traería un peligro real-objetivo difícil de soportar. Y entonces debe decidirse: reconocer el peligro real, inclinarse ante él y renunciar a la satisfacción pulsional o desmentir la realidad objetiva, instilarse la creencia de que no hay razón alguna para tener miedo, a fin de perseverar así en la satisfacción. Es, por lo tanto, un conflicto entre la exigencia de la pulsión y el veto de la realidad objetiva". 19El sujeto responde a este conflicto con dos actitudes psíquicas diferentes, opuestas e independientes una de la otra, la escisión intrasistémica.

En el "Esquema del Psicoanálisis" (1938) dice: "Se forman dos posturas en vez de una postura única: la que toma en cuenta la realidad objetiva, la normal, y otra que bajo el influjo de lo pulsional desase al yo de la realidad. Las dos coexisten una junto a la otra". "…se establecen siempre dos posturas opuestas, independientes entre sí, que arrojan por resultado la situación de una escisión del yo".20

Las creencias con las que organizamos el mundo en que vivimos  y con las que nos representamos a nosotros mismos, tienen como fundamento el mecanismo de renegación , la Verleugnung, que en su versión patológica, corresponde al primer tiempo de la psicosis. Freud oscila entre que lo desmentido es la "realidad" de la castración o su percepción. Vale decir si lo  que se desmiente es una teoría explicativa de los hechos o  la percepción de los mismos.

En 1938 Freud dice: "La espacialidad acaso sea la proyección del carácter extenso del aparato psíquico. Ninguna otra derivación es verosímil. En lugar de las condiciones a priori de Kant, nuestro aparato psíquico. Psique es extensa, nada sabe de eso".21

En el "Esquema" del mismo año dice: "lo real-objetivo permanecerá siempre {no discernible}", con el trabajo científico ganamos en "la intelección de nexos y relaciones de dependencia que están presentes en el mundo exterior, que en el mundo interior de nuestro pensar pueden ser reproducidos o espejados de alguna manera confiable, y cuya noticia nos habilita para comprender algo en el mundo exterior, preverlo y, si es posible, modificarlo".22 La problematicidad de la cosa misma hace que Freud afirme la no discernibilidad de lo real-objetivo a la vez que supone la capacidad de reproducirlo o espejarlo con el pensamiento.

 

1Freud.S.Carta 69 T. I pág. 301  Amorrortu Ed.

2 Idem     Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico. Pág. 230  TXII. A.E.

3 Idem     Proyecto de una psicología para neurólogos. T.I. Pág. 352. A.E.

4 Idem                                 Idem                                    T.I  Pág. 354. A.E.

5 Freud. S. Idem  pág 378 T.I A.E.

6 Id.            Id.     Pág 341. T.I. A.E.

7 Idem. Carta 105. Pág  320. T.I. A.E.

8 Idem La interpretación de los sueños. T.V. Pág 607. A.E.

9 Idem. La interpretación de los sueños. T.V. Pág 600. A.E.

10 Idem  Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico. Pág 224. T.XII. A.E.

11 Freud S. Formulaciones acerca de los dos principios del acaecer psíquico. Pág. 225 nota 8. T.XII.   A.E.

12       Id.                                           Id.                                                              Pág 225.                Id. A.E.

13 Id.                               Id.                  Pág.227. T.XII A.E.

14  Id.                               Id.                  Pág. 228. T.XII. A.E.

15 Freud S. Pulsiones y destinos de pulsión. (1915). T.XIV. Pág. 130/1. A.E.

16       Id.     El yo y el ello                              (1923) T. XIX. Pág. 27. A.E.

17        Id.      La Negación                              (1925)  T.XIX. Pág. 255/6. A.E.

18 Id.         Fetichismo (1927). T. XXI. Pág149. A.E.

19  Id.        La escisión del yo en el proceso defensivo (1940 {1938}) T. XXIII. Pág 275. A.E.

20 Id.         Esquema del picoanálisis. (1940{1938})   T.XXIII. Pág. 203/4/5. A.E.                     

21 Freud. S. Conclusiones, ideas, problemas. (1941{1938}). T. XXIII. Pág. 302. A.E.

22      Id.       Esquema del psicoanálisis. (1940{1938}) T. XXIII. Pág. 198. A.E.