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Inferencias acerca del nivel de estructuración y dinámica psíquica. El Rorschach como herramienta


Publicada el 01/01/2010 por Hilda Alonso





Aunque en un comienzo -previo a consultarles a algunos colegas del Colegio qué aspectos podían ser de interés para la presentación- propuse este título como provisorio, decidí conservarlo porque creo recubre no sólo las inquietudes que me plantearon (proveniencia del Rorschach, la hipótesis proyectiva, validez y confiabilidad, utilización para el diagnóstico diferencial) sino que permite subrayar además ciertos puntos que considero pertinentes en relación al tema del año, y a las preocupaciones que fueron surgiendo -en distintas presentaciones- en relación al controvertido tema del diagnóstico.

Tales preocupaciones se presentan también  para muchos de los que incluimos, dentro del quehacer clínico, el área del Psicodiagnóstico: en qué medida la búsqueda del conocimiento acerca de "la estructura" del sujeto que acude a la consulta no termina por achatar y/o desdibujar aquello que realmente nos convoca: su singularidad.
 La postura frente a las técnicas proyectivas en general -y en este caso particular frente al Rorschach- en la que ubico la problemática,  tiene en cuenta la imbricación de dos niveles (tal vez artificial pero necesariamente diferenciables): el nivel de estructuración y la dinámica intrasubjetiva.
Deseo señalar que en el ámbito de las técnicas (de igual modo que se ha planteado en algunos de los intercambios del Colegio en relación al "diagnosticar"), también se puede observar la propagación de un creciente interés basado en la "suma de indicadores" que termina empobreciendo la tarea clínica en tanto poco nos dice del sufrimiento del sujeto. A su vez, esta tendencia reduccionista termina por empobrecer también el valor mismo de las técnicas. Esto se observa particularmente en el uso del Rorschach, posiblemente porque sus características, facilita para algunas corrientes actuales un apoyo desmedido (por lo unilateral) en los "resultados cuantitativos" y la presunción de "objetivar".
Ahora bien, paradójicamente, son los datos cuantitativos los que constituyen el núcleo de su fiabilidad. Se trata, entonces, no de descalificarlos sino de tenerlos en cuenta como elemento necesario, pero no suficiente: el Rorschach no es una prueba psicométrica, sino proyectiva.
A modo de anécdota pero que ilustra esta preocupación: en la misma semana que se presentaba y discutía en el Colegio el trabajo  "¿Diagnosticar o clasificar"?[2] Aunque desde una corriente teórica distinta, se plantea allí la necesidad de volver a recuperar el valor del Rorschach para la clínica "superando las limitaciones propias del paradigma cuantitativo" y centrándose en la investigación cualitativa orientada a ese objeto complejo que constituye la subjetividad. En tal contexto, puntualizaba el colega, "el protocolo de respuestas obtenido siempre es idiosincrásico y único,  a partir del cual queremos llegar a una descripción del estado y funcionamiento psicológico de un individuo".[1], me llegó la copia de la presentación de un colega en el Congreso Internacional de Rorschach realizado en Lovaina en Julio de este año.
O sea, el planteo es también -en el ámbito del Rorschach- la adopción de una posición que implica un acercamiento a la comprensión de la singularidad.
 
 
1. Un poco de historia
 Si bien desde hace tiempo se utiliza en distintas áreas del quehacer psicológico (educacional, laboral, forense), la técnica tuvo origen en el área clinica. Su autor, Hermann Rorschach (1884-1922 ), fue un médico suizo especialista en psiquiatría.
Habiendo dudado entre la carrera médica y sus inquietudes artísticas (buen dibujante, interesado por las artes plásticas y el teatro), incluyó estas actividades como parte de la labor terapéutica de los pacientes de las clínicas psiquiátricas de la que fue director. Sus datos biográficos lo describen como un científico entusiasta, interesado además por culturas e idiomas. Se interesó por las ideas freudianas y participó activamente en el movimiento psicoanalítico de su pais (en 1919, fue elegido vicepresidente de la Sociedad Suiza de Psicoanálisis).
Interesado en la vieja técnica de manchas (klecksografía) utilizada habitualmente con fines expresivos o lúdicos, su aporte fundamental y decisivo fue utilizar este método para la creación de su Psicodiagnóstico, publicado en 1920 con el subtítulo de Interpretación de manchas accidentales.
Partiendo de la idea que tal interpretación implica mucho más que una expresión de la imaginación, sino que constituye una oportunidad de abordar el conocimiento del funcionamiento psíquico en tanto prueba proyectiva, le otorgó a la misma la posibilidad de estandardización que la distingue. Para ello ideó un modo de clasificar las respuestas que posibilita su procesamiento cuantitativo, teniendo en cuenta cuatro aspectos: el área de la mancha interpretada (localización), el aspecto que puso en marcha el proceso (determinante), el contenido, y la frecuencia con que  aquel aparece.
Validó su método mediante "diagnósticos a ciegas" realizados con su técnica comparados luego con el diagnóstico clínico de los pacientes. La investigación abarcó  también la muestra con sujetos no consultantes. Indicó dos pasos para la interpretación del material: el procesamiento cuantitativo de los datos y la interpretación cualitativa de los mismos (se aclarará con algunos ejemplos).
Es importante señalar que el valor del dato cuantitativo implica una ventaja y un riesgo. Ventaja, en tanto asegura una matriz -dados los criterios de estandardización-que constituye un andarivel para pensar los datos. Riesgo, en tanto se descuide la lectura cualitativa en contexto, y se la trate como una prueba objetiva.
La técnica consta de 10 láminas, (5 cromáticas y 5 acromáticas), entregadas en la secuencia propuesta por su autor, con una consigna que, más allá de la diferencia entre sistemas, consiste en pedirle al sujeto que diga qué ve.
Bastante tiempo después de la muerte de H. Rorschach, la prueba alcanzó gran divulgación: Europa, EEUU, Latinoamérica, dando lugar a distintos sistemas que, aunque partiendo de, y conservando los elementos específicos propuestos por H.Rorschach, desarrollaron algunos aspectos apenas señalados por él,  y/o enriquecieron los criterios de interpretación con distintos aportes, tanto en los aspectos cuanti como cualitativos (se darán ejemplos).
En realidad, Rorschach había prologado de esta manera su publicación: "En las páginas siguientes se describen los métodos y los resultados obtenidos hasta el presente con un experimento psicológico que, a pesar de su sencillez, ha confirmado su valor en múltiples sentidos, tanto en la investigación como en el diagnóstico. Anticipamos que este trabajo es de carácter eminentemente empírico (…) Por tanto, las conclusiones tienen mero carácter empírico, y no han de ser consideradas como inferencias teóricas.  Los fundamentos teóricos de este experimento son aún, en su mayor parte, imperfectos" H.Rorschach,Herisau, 1920
Tal vez gran parte de la riqueza de la técnica tiene que ver precisamente con su consistencia en cuanto valor de instrumento, con posibilidad de ser utilizada desde distintos enfoques teóricos. Ello, claro está, respetando aquello en que esencialmente consiste: una herramienta sólida, validada, que posibilita acercarse al conocimiento del psiquismo humano.
Respetar aquello en que esencialmente consiste, significa preservar, en la delicada y sutil interacción que supone, el procesamiento cuantitativo de los datos y la interpretación dinámica. La consistencia del dato cuantitativo (que conduce al llamado Psicograma) nos orientará hacia el nivel de estructuración logrado, pero será la cuidadosa lectura cualitativa y en profundidad de los datos, la que nos permita acercarnos al sujeto individual. No obstante, es necesario aclarar que a veces el material obtenido es pobre y/o escaso, y poco o nada nos permitirá inferir de este último aspecto.
A consecuencia de la divulgación y del interés por las posibilidades de la técnica,  nacieron agrupaciones tendientes a la investigación y al desarrollo de la misma: la Asociación Internacional de Rorschach (IRS, 1952), la Asociación Latinoamericana de Rorschach  (ALAR, 1966) y asociaciones en distintos paises de Europa y América. En la Argentina nació como Sociedad Médica Argentina de Rorschach (no existía la carrera de Psicología); luego (1958) Sociedad Argentina de Psicodiagnóstico de Rorschach, y desde 1971 Asociación Argentina de Psicodiagnóstico de Rorschach (AAPRO). Periódicamente se realizan Congresos internacionales, latinoamericanos y nacionales, que dan cuenta de su vigencia.
 
2.   El  Rorschach dentro de las Técnicas proyectivas
Las técnicas proyectivas perceptuales (a las que pertenecen el TAT, el CAT, el TRO, y también el Rorschach) constituyen una propuesta que añaden, al efecto de proyección  implicado siempre en  la percepción, una característica: como en  el juego del niño o la representación teatral,  se trata de interpretar un material. Para este trabajo de interpretación, se ha acuñado el término de apercepción.
En la medida que se le pide al sujeto que interprete un material con cierto nivel de ambigüedad, ello potencia el efecto de la proyección. El Rorschach se caracteriza por ser la técnica proyectiva con mayor nivel de ambigüedad; mientras en las  otras técnicas citadas anteriormente se trata de láminas con personajes a partir de las cuales el sujeto debe armar relatos, aquí se trata de manchas de tinta donde se le pide que nos diga qué ve.
 Podríamos decir que existe una relación inversamente proporcional: a mayor ambigüedad del estímulo, mayor posibilidad de proyección; ello da lugar a cierto margen de distorsión que permite interpretaciones más reveladoras de lo individual (entendiendo aquí distorsión no en el sentido de pérdida del examen de realidad, sino la cuota de alteración implicada en la diferencia entre objeto externo e interpretación del mismo, teñida más o menos -según el caso- por matices propios de la subjetividad del que percibe). Al trabajo psíquico de toda percepción, se añade entonces en el Rorschach este pedido de asociaciones (aunque no se lo formule así), que a diferencia de la situación analítica, se da acá de forma estructurada.
 
Debemos tener en cuenta además que la ambigüedad del estímulo -que proporciona mayor posibilidad proyectiva- posee al mismo tiempo, y por idéntica razón, cierta cualidad  traumática: la capacidad intrínseca de lo desconocido y poco definido que, por serlo, genera  ansiedad; ésta se constituye en desafío y/o motor de trabajo psíquico. Con los recursos disponibles en ese aquí y ahora, se le propone un trabajo y un esfuerzo que constituye, al decir de su autor, una verdadera interpretación.
No obstante, no todas las interpretaciones tienen la connotación que remite a lo individual; hay ciertas características del estímulo que facilitan en algunas láminas, la presencia de respuestas frecuentes -populares- importantes en cuanto señalan la posibilidad de consenso y adaptación a la realidad, pero que poco muestran de lo subjetivo. Es más: puede darse el caso que un incremento de la defensa aumente su número en detrimento de las otras. Serían un material, por decir así, más neutral, aunque necesario.
Por otra parte, es importante subrayar que, en general, el Rorschach se administra en un proceso que incluye además alguna otra técnica proyectiva de carácter más estructurado. 
 
3.  La lectura psicoanalítica del material
 Como vimos, Hermann Rorschach no elaboró una fundamentación teórica de la prueba. Su preocupación central estuvo dirigida a elaborar una técnica proyectiva para el diagnóstico psicológico y psiquiátrico, dándole características que la harían única en ese campo de técnicas: criterios de estandarización. A través del análisis estructural (procesamiento cuantitativo de los datos y análisis cualitativo de los mismos) se ofrecía a partir de allí, la posibilidad de acercarse al conocimiento de la estructura subyacente, y sus modos de funcionamiento.
En realidad, aunque  influido y partícipe  en su pais del movimiento psicoanalítico, en la primera publicación de su Psicodiagnóstico (1921) Rorschach le resta valor como medio para conocer algo del inconciente. Sólo en un trabajo posterior, en ocasión de una conferencia en la Asociación Psicoanalítica de Suiza (1922, poco antes de su muerte y publicada póstumamente) expone, con  la presentación de un caso -cotejando los hallazgos de la prueba con los del proceso analítico-  las relaciones entre el psicodiagnóstico y el psicoanálisis.
Bastante después de su prematura muerte, comienza a hacerse más conocida y difundirse la prueba entre distintos psiquiatras y terapeutas, muchos de ellos también psicoanalistas. Así, tanto en Europa como en E.E.U.U, y finalmente en Latinoamérica, éstos contribuyeron a desarrollar aspectos que completan y enriquecen los datos del análisis propuesto por el autor.  Estos aportes a la  interpretación  posibilitan realizar inferencias acerca de: niveles de estructuración; recursos intelectuales y afectivos disponibles; estructura defensiva, áreas y niveles de conflicto; capacidad de insight; dinámica intrasubjetiva. 
Al realizar dicha interpretación, partimos del supuesto que es posible hacer una lectura del material  -sin desconocer que se trata de un orden de producción distinto al material clínico de una sesión- a la luz de los supuestos fundamentales que el psicoanálisis propone. A diferencia del sueño, el material es del orden de la vigilia; a diferencia de la sesión, la asociación que se le pide es estructurada, no libre. Además si bien dentro de un proceso que implica un encuentro transferencial, acá no se dará la posibilidad de un despliegue de la misma, puesto que se trata de un encuentro doblemente acotado: el del momento de la administración de la prueba y el de una consigna fija.
Tales diferencias no impiden sin embargo pensar el material desde aquellos supuestos,  permitiendo el abordaje de los aspectos  que hacen a la estructura y a la subjetividad que en ella se juega.
Como dijimos, el trabajo al que invita la consigna, constituye un esfuerzo de interpretación, que exigirá algo diferente de la percepción habitual. Se trata no de encontrar una "respuesta correcta", sino que constituye la invitación a una interpretación libre, lo cual le otorga cierto carácter de creación. "Crear algo a partir de elementos tan simples que no son más que un pretexto… un medio de aproximación a las condiciones internas de la percepción".[3]
A partir de esas manchas ambiguas, el sujeto creará una respuesta,que remite a su acervo de representaciones y quedeberá presentar adecuación con las características de la mancha; este último punto remite a la importancia de la "calidad formal" de las respuestas. Por otra parte, al realizar esta interpretación se establece implícitamente el campo del como si;  tener en cuenta este aspecto constituye, junto con aquel, un indicador clave para el diagnóstico diferencial. Como también señalamos, no todas las respuestas tienen el mismo carácter o la misma fuerza proyectivos; existen "respuestas esperables" que señalan la posibilidad de consenso, pero que no son significativas como reveladoras de la dinámica intrasubjetiva: son respuestas neutrales, más cercanas a una percepción (nunca del todo, en sentido estricto) objetiva. Esta diferencia entre repuestas neutrales y más significativas, es posible en tanto el estímulo facilita la puesta en marcha de aspectos del sistema Prcc-C y del Icc, proceso que supone la interacción entre mociones deseantes y defensas. Las respuestas reveladoras de la subjetividad son las que marcarán diferencias entre un protocolo y otro.
Una mención aparte merece el llamado simbolismo de los contenidos. Acá debemos señalar también un riesgo: el de una pretendida correspondencia término a término (de determinados contenidos, o de un simbolismo fijo adscripto a cada lámina). Sin tener en cuenta otros elementos (como los modos de producción en su aparición, la asociación espontánea o solicitada al finalizar la prueba y el contexto general del material), lleva a un empobrecimiento, cuando no a excesos y/o tergiversaciones en la interpretación de los datos. Análogamente a lo que sucede con la interpretación del material clínico en el proceso analítico (sueño, lapsus, síntoma), la recurrencia a una simbólica establecida de antemano puede empobrecer -por reduccionista- la interpretación del material proyectivo. En el caso del Rorschach, será el contexto de la prueba, las asociaciones que espontáneamente puedan aparecer, y la posibilidad de convalidación en la clínica, los que habiliten la interpretación.
En nuestro pais, desde los inicios del estudio y la utilización del Rorschach (circunscripto primero al ámbito médico y luego al psicológico), la interpretación se vio enriquecida con su lectura desde la teoría psicoanalítica. Figuras pioneras del Rorschach entre nosotros (como Vera Campo, Marta Pagola, Noemí Jubert, Diana Rabinovich), ofrecieron aportes que constituyeron   nuevos desafíos al desarrollo teórico y la investigación.  Son estos aportes, y  otros posteriores los que nos permiten acercarnos al conocimiento del aparato psíquico, y que caracterizan las propuestas de la Escuela Argentina de Rorschach.
 
4.   Sujeto y estructura
En un clásico texto de análisis del Rorschach desde el punto de vista psicoanalítico, Baer Bahía subrayaba la noción de situación traumática, implicada en la prueba y la exigencia de trabajo que supone tramitar la angustia por él suscitada. Este autor centraba la problemática "en la angustia por temor a la pérdida de la forma, con fenómenos de sustracción de carga libidinosa absolutamente idénticos, aunque mitigados, a los que inician y acompañan los procesos neuróticos y psicóticos".[4]
Podríamos decir al respecto, que los resultados del trabajo de interpretación de las manchas, en el esfuerzo del sujeto por dar forma, darán cuenta de sus recursos simbólicos, del tipo de defensas, de los modos de articulación fantasmática.
Así, cuanto más endeble o fallida sea la trama simbólica-simbolizante, o cuanto menor sea la energía de investidura disponible por exceso de gasto defensivo, mayor será la dificultad para responder a los requerimientos de la consigna. El material obtenido denunciará tal dificultad. En el primer caso (fallas en la constitución de la trama), la situación adquirirá un carácter traumático excesivo, superior a las posibilidades de organización y elaboración, y ésas serán las características de la producción; es decir, un material que denuncia el uso de modalidades defensivas primarias, que le darán una tonalidad difusa y/o caótica. En el segundo caso (gasto de energía volcada a la defensa), la rigidez se manifestará en una producción escasa, pobre, estereotipada. En éstos, los canales colaterales no están disponibles. En aquellos, no se habrían construido.
Entre una y otra de estas posibilidades extremas, se dará toda una gama de expresiones diversas, que permitirán realizar inferencias acerca de la capacidad simbolizante. Dentro de esa gama posible, pueden encontrarse producciones que no son parejas; es decir, que expresan diferentes modos de tramitación psíquica. En dicho caso, pueden inferirse alteraciones selectivas (o aspectos fallidos en la estructuración de la tópica, que no han alcanzado status neurótico), alternando con la posibilidad de expresión simbólica del conflicto.
 
El planteo es  articular   dos niveles de análisis del material:
-         Lectura en contexto (cualitativa) de los datos cuantitativos, que  nos permitirá establecer hipótesis acerca del nivel de estructuración (tales datos son los tiempos, y los cuatro aspectos señalados por H. Rorschach: localización, determinantes, contenidos, y frecuencia de los mismos)
-         La interpretación dinámica (teniendo en cuenta la secuencia de la producción, las respuestas significativas, el vínculo transferencial, la actitud frente a la situación,  la posibilidad de realizar asociaciones al finalizar la misma) que  posibilite realizar  inferencias acerca de la singularidad
 
En cuanto al  nivel de estructuración,  el Rorschach puede aportar datos acerca de:
   -  funciones de realidad
    - funciones reguladoras del yo
    - la angustia como motor de trabajo psíquico
    - nivel de defensas y conflicto intrapsíquico
    - dinámica vincular
    - capacidad de insight
 
En tal contexto, realizar el diagnóstico diferencial tiene razón de ser para orientar los modos de intervención. Para acceder a dicho diagnóstico, será prioritaria la evaluación de las funciones de realidad (además de los aspectos señalados en cuanto a estructura de defensas y dinámica vincular).
 
 En cuanto al segundo nivel,  el análisis de la secuencia, permitirá inferir cómo se juega en aquella estructura, la dinámica individual: identidad, rol sexual, fantasía subyacente al contacto, áreas de conflicto.
 
Como dijimos, no siempre el material permite ambos niveles de análisis. Muchas veces la pobreza de la producción sólo permite establecer hipótesis acerca de la estructura defensiva.
   

[1] Vasen, J . Presentación en el Colegio
[2]  Brinkmann, Hellmut " Errores epistemológicos en el Sistema Comprehensivo de Exner"
[3] Anzieu, D. Los Métodos proyectivos. Buenos Aires, Kapelusz
[4]Baer Bahía A. (1949) El Test de Rorschach desde el punto de vista psicoanalítico. Buenos Aires.
  El Ateneo. Pág. 9