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La angustia de las influencias


Publicada el 01/01/2010 por Eduardo Müller





Todo el que escribe ha leído. Aunque no todo el que lee ha escrito. Pero todo sujeto que se pone a ejercer la práctica de la escritura, ha leído. No se puede escribir sin haber leído. ¿Qué lugar ocupa lo leído en el momento en que se escribe? La tesis principal que quiero compartir con ustedes, es un intento de dar respuesta a esa pregunta. Lo leído en el momento en que escribimos está escondido en la angustia; es su alimento, su motor, y muchas veces el freno a la escritura. El crítico norteamericano de Yale, Harold Bloom, autor del "Canon Occidental", llama a esa angustia la "angustia de las influencias" . El la ubica en la escritura de los poetas. Propongo extender el concepto de "angustia de las influencias" también a los psicoanalistas.
Se ha vuelto un lugar común hablar de la angustia ante la hoja en blanco. Es descripta de manera superficial como una forma de "horror vacui", miedo al vacío. En realidad, esa hoja nos asusta por estar ocultando bajo ese blanco todas las páginas impresas que hemos leído y nos habitan, y pulsan por salir, infiltradas, como si se escribieran por primera vez bajo nuestra original autoría. La angustia de las influencias es la que nos hace temer, en el extremo, el plagio, el propio e inadvertido plagio. Se sabe que en la historia de la poesía, ha habido múltiples acusaciones de plagios, en los que una vez comprobados, los acusados demostraron su absoluta buena fe y honradez. Un poema alguna vez leído y luego olvidado, se metió en la hoja en blanco como un polizonte con documentos falsos. Hubo poetas que creyeron que creaban cuando repetían. Recuerdo (olvidado) y repetición, pero, ¡ay!, sin elaboración.
La angustia está acompañada de la intolerancia a la influencia que los autores leídos tienen sobre nosotros. La insoportable gravedad del ser influído.
La angustia (que no es sin inhibición, ni sin síntomas), que siente alguien al ponerse a escribir, especialmente si es poeta o psicoanalista, es entonces, la angustia de las influencias. Las de los grandes poetas o psicoanalistas que nos precedieron, nos engendraron. Los llamados por Bloom: "poetas fuertes", y nosotros podríamos agregar los " psicoanalistas fuertes". Pensemos en la dificultad que han tenido los escritores para librarse de Shakespeare, de Borges, y nosotros de Freud o de Lacan, pero también de nuestros analistas, supervisores y maestros. Una de las formaciones de compromiso entre el deseo de escribir y la angustia de las influencias, como decía Borges en "Hombre de la esquina rosada" es copiar al precursor hasta en la manera de escupir. Fotocopiar hasta las manías el estilo. Escribir pero al costo de renunciar a cualquier palabra que parezca propia.
Bloom tiene una interesantísima teoría acerca de lo que llama la "mala lectura". La fecundidad de la mala lectura. La escritura es una mala lectura. Un poema constituye una mala interpretación profunda de un poema anterior, cuando no se lo reconoce pero está oculto allí. Si uno lo hubiera leído perfectamente, no surgiría ningún poema diferente, sólo una copia o el silencio. Es ese desvío que produce la mala lectura, el que produce, inventa un nuevo poema. La poesía siempre comienza cuando alguien que va a ser un poeta lee un poema. La propia lectura será su poema. La propia mala lectura. Es fácil aceptar que toda crítica comienza con un acto de lectura, pero hay resistencia a admitir que toda poesía comienza con un acto de lectura. La poesía consiste en poemas que le hablan a un poema, y es también ese poema que responde con su propio discurso defensivo.
En la mala lectura el significado se lanza a errar, se desvía, se expande. Es una mala lectura necesaria. Es una defensa contra la influencia. El lector es con respecto al poema, lo que el poeta es respecto a su precursor. Toda lectura es un acto de influencias.
La lectura es siempre un procedimiento defensivo. (Contra la influencia, la tradición). El placer y el amor más sublime en la lectura, siempre encierran ambivalencia. La historia literaria es la historia de las malas lecturas defensivas de un poeta con respecto a otro poeta.
 Existen malas lecturas débiles y fuertes. No existen lecturas correctas, ya que el significado es siempre un vagabundaje entre los textos.Un poeta es fuerte porque otros poetas que vienen después de él tienen que esforzarse para poder evitarlo. Según una lectura fuerte, ella y el texto son una sola cosa.
 Error de creer que lo original es lo que tiene origen sólo en uno. Hay una novela familiar neurótica de autoengendramiento, una partenogénesis creativa en la que se crea al mismo tiempo al creador y a su creación.
 La historia de la poesía es la historia de como los poetas, en su calidad de poetas, han sufrido a otros poetas. Todo poema es la interpretación errónea de un poema padre. Un poema no equivale a la superación de la angustia sino que es esa angustia. Esta es una de las tesis fuertes de Bloom.
Un poema es la melancolía de un poeta ante su falta de prioridad. Pero el poema es una angustia lograda.
La descripción de la influencia poética es la historia de las relaciones interpoéticas. La teoría de Bloom es para ayudar a desidealizar las maneras aceptadas de cómo un poeta contribuye a formar a otro. La historia de la literatura es también una teoría de la transferencia. Los psicoanalistas, tal como los poetas, están aprisionados por los psicoanalistas fuertes, los grandes precursores, que no sólo nos leen cuando escribimos, sino que "nos escriben" cuando escribimos y leemos.
 Bloom estudia los modos como un poeta se aparta de otro. Shakespeare es la excepción de Bloom, es el gran no castrado del Canon. Pertenece a la era de los gigantes de antes del diluvio, antes de que la angustia de las influencias se convirtiera en un asunto central para la conciencia poética.
INFLUENCIA en la época de la escolástica de Santo Tomás tenía el sentido de "tener poder sobre otra persona". Pero el sentido etimológico es el de "fluir hacia adentro", y su principal significación de emanación o fuerza proveniente de las estrellas, un fluído invisible pero palpable que se vertía sobre los hombres desde las estrellas que afectaba al carácter y al destino propio.
 El psicótico, se sabe, es aquel que sabe, a diferencia del neurótico, que cuando él habla, el Otro se entromete: así se lo prueban las voces que oye. Cuando el poeta lucha contra el precursor, lucha contra la psicosis; por no escuchar las voces de los precursores. Porque lo leído, para el que escribe afrontando la angustia de las influencias, para el que no retrocede a ella, lo leído entonces, adopta la forma de voces que nos hablan sin que sepamos desde dónde. La angustia de las influencias es una lucha por no escuchar esas voces, y por evitar que esas voces calladas, hablen inadvertidamente en la propia voz. Esa angustia lleva a desear que sólo exista la propia voz. Lleva a matar las voces anteriores, e interiores. El retorno de lo reprimido es inevitable. La originalidad entonces es imposible. El Otro no deja de no callar. Cuanto más le cerramos la boca al precursor, mas aparece su voz en la nuestra.
El poeta necesita creer que su precursor no está castrado, que él no tuvo precursor. Así lo enferma la omnipotencia del precursor, como un Otro sin castrar al que nada le falta. Al psicoanalista le pasa lo mismo. Freud, el gran precursor del psicoanálisis, el psicoanalista fuerte, es el que se presenta en la historia del psic como el que no tuvo analista. No es un analista que surge como resultado del análisis con otro analista; sino que se autoengendró como analista en un autoanálisis. No tiene un analista precursor, no carga con identificaciones con ningún analista. Es el analista del origen, el analista originario, el que no deja de ser original, el que no deja ser original.
 Para pasar del goce, en el cual el que escribe está fijado como objeto del precursor, al deseo de escribir con la propia voz, hay que pasar por la angustia de las influencias.
Escribir es ir más allá del precursor, pasando antes por el más allá. No todos pudieron. Algunos poetas, algunos analistas, especialmente discípulos directos de analistas fuertes, se quedaron a mitad de camino, otros se cayeron al más allá. Uno de los ejemplos más dramáticos y elocuentes de la historia del psic, uno de los capítulos más secretos de esta historia y revelados por el apasionante libro de Paul Roazen: "Hermano animal", es el de Victor Tausk.
 
Victor Tausk, curiosamente, fue el "inventor" del aparato de influencia, y fue uno de los psicoanalistas que más sufrió la influencia de Freud. El que llevó a esa influencia hasta el final. Como muestra Paul Roazen, la influencia lo llevó a a un doble suicidio, luego de un doble análisis. Paul Federn (que también se suicidó) asegura que Tausk se suicidó por el rechazo de Freud. Roazen se pregunta: "¿Cómo fue que Freud logró tener tanto poder sobre estas personas?
 Freud alentó a Tausk a unirse al movimiento psic, financió sus estudios de medicina, lo nombró director de una publicación, le envió pacientes; y cuando Tausk comenzó a enfurecerlo, lo desplazó. Roazen dice que Freud prefería no ser conciente del poder que tenía sobre sus seguidores. Es que el poder puede infantilizar a aquellos que lo ejercen tanto como a los que se someten a él.
Tausk fue el primer miembro de la Soc Psic de Viena que estudió clínicamente la psicosis. Era poeta y escritor, abogado, médico y psic. Su historia con Freud fue ocultada en la historia del psic. La historia de la lucha entre ambos y la destrucción de Tausk es un ejemplo de la teoría de Bloom. Ingresó al psic en 1908 y se suicidó en 1919, a los 40 años, y en su época más productiva. La muerte de Tausk, como una advertencia, materializó todas las fantasías de sus discípulos acerca de las consecuencias de enfrentar a Freud.
En 1909 la Soc Psic de Viena tenía sólo 28 miembros. Tausk se especializó en psiquiatría, mientras ningún otro psic tenía experiencia con pacientes internados. Freud quería que sus discípulos corroboraran más que colaboraran en sus desarrollos teoricos. Algunos eran sus pacientes, le debían lealtad, escribían artículos, exponían las ideas del profesor. Tausk apoyó a Freud contra Adler y Jung con "un grado de malicia" que Lou Salomé consideró excesivo. Lou, que fue amante de Tausk y de Nietzsche, criticaba de Tausk, quien fue el primero en dar conferencias sobre psic al público en general, que no debía descender al nivel de la imitación. Tausk podía repetir las conferencias de Freud palabra por palabra. Tausk, sin embargo, en algunas areas le llevaba la delantera a Freud: quería extender el pensaamiento psicoanalítico a la psicología del artista, y escribió uno de los primeros trabajos sobre sublimación, concentrándose en el rol de la inhibición en la creatividad artística. Freud decía que Tausk se estaba ocupando de problemas futuros, que poseía una "impetuosa urgencia por investigar". El trabajo de Tausk irritaba a Freud, porque tenía problemas con la originalidad de Tausk. Prefería a Otto Rank que según Lou "era un hijo y nada más que un hijo". Fue durante la guerra alistado como psiquiatra del ejército, que Tausk produjo sus mejores escritos. Es decir: lejos de Freud. Escribióun artículo sobre la psicología de los desertores, considerado una de las primeras aplicaciones del psicoanálisis al derecho. También es de esa época el trabajo sobre la "máquina de influencia" que presentó en la Sociedad y le ganó reputación como psiquiatra. En 1918, Tausk le pide a Freud que lo analice. Freud dijo que no. Y lo derivó a una psiquiatra cinco años más joven que Tausk: Helene Deutsch, que era paciente de Freud desde tres meses antes. Todavía no había tenido pacientes en análisis, aunque tenía experiencia en psiq. y había estudiado con Kraepelin.
Freud le dijo a H.D. que le había causado una impresión "Unheimlich" tener a Tausk en la Sociedad porque Tausk podía tomar una idea de Freud y terminar de desarrollarla antes que él mismo. Freud no quería ser forzado a tener una discusión prematura, y analizar a Tausk lo llevaría a incrementar esa tensión. Freud le dijo a H.D. que Tausk no podía meramente recibir ideas sino que terminaba creyendo que le pertenecían totalmente. Para Freud era desagradable luchar con Tausk por la supremacía por establecer quién desarrolló qué concepto primero. Tausk, por lo que produjo en la guerra, esperaba recibir un mayor merecimiento del maestro. Freud le confesó a un discípulo que tomar a Tausk en análisis significaría que nunca podría publicar otra línea sin que Tausk pensara que se la había robado. Tausk era el único integrante del grupo lo suficientemente brillante como para ser un rival de esa envergadura. Roazen dice que el tema del plagio molesta a todo aquel que escribe. ¿Acaso se puede estar seguro de haber reconocido todas las deudas intelectuales?¿Acaso no es cierto que a veces los alumnos no reconocen la INFLUENCIA de los conceptos de sus maestros? Pregunta Roazen sin detenerse en el significante "influencia" que Tausk había llegado a meter dentro de un aparato enloquecedor.
Mi tesis entonces es que: todo aquel que escribe está expuesto al aparato de influencia. Roazen dice que más allá de las angustias de los escritores y científicos por el tema de la originalidad y las prioridades, "probablemente los canales del plagio sean inconcientes...Todos deseamos, literalmente, olvidar nuestras obligaciones intelectuales".
La derivación fue halagadora para Deutsch pero insultante para Tausk, que fue su primer paciente. Tausk era de la primer generación de analistas y pocos habían sido analizados. Tausk se tragó la ofensa y fue a analizarse con ella. Ella podría ser puente entre ellos. A través de ella podía ser analizado por Freud. El análisis duró tres meses, de enero a marzo de 1919, corto para ese entonces. Ella consideraba que el problema de Tausk era "sólo" una neurosis parcialmente centrada en Freud. En sus sesiones hablaba exclusivamente de él. Estaba convencido de que había tenido algunas ideas antes que Freud, pero que Freud nunca lo admitiría. Tausk como analista se sentía en deuda con Freud por brindarle el marco teórico dentro del que se desarrollaba, pero consideraba que sus propias ideas eran completamente originales e independientes de Freud.
El tema del plagio y la originalidad, estuvo presente en toda la carrera de Freud. En 1880 con el descubrimiento del uso de la cocaína como anestésico de la cirugía ocular. Freud consideró siempre que otro médico se le adelantó por haberse él atrasado por ir a Berlín a visitar a Martha. En 1904, hubo una disputa sobre la paternidad de la idea de bisexualidad con Fliess. Fliess le exigió explicaciones de cómo le habían robado la idea. En carta a Fliess del 27 de julio de 1904, Freud escribe:" ...las ideas no se pueden patentar. Tan pronto como se las ha soltado, ellas siguen su propio camino...-luego prosigue- nunca me he apropiado sino de lo mío...-y finalmente, retrocediendo despectivamente-..por otro lado es tan poco lo que en mi caso aparece de bisexualidad o de otras cosas que haya tomado de tí...". En 1920 Janet reclamó que Freud le había plagiado sus ideas simplemente alterando su terminología. Freud, que se comparaba con Copérnico y Darwin en la capacidad de infligir heridas narcisistas a la humanidad, también se comparó con Einstein. Dice en una carta:" Einstein tenía el apoyo de una larga serie de predecesores, desde Newton en adelante, mientras que yo he tenido que avanzar solo cada paso de mi propio camino a través de la tupida selva- y agrega más adelante en carta a Helen Deutch- Inventé el psicoanálisis porque no había literatura sobre él". Pero en esa gran revisión y ejemplo de sinceridad de Análisis terminable e interminable, Freud dice:" he leído tanto en mi juventud que no puedo asegurar que lo que considero una nueva creación sea o no un efecto de la criptoamnesia (canales escondidos de la memoria)".
Helen Deutch quedó impresionada por la genialidad de Tausk, y ocupó sus sesiones con Freud en hablar de Tausk. Hasta que Freud se cansó y le puso fin a esa incestuosa relación obligándola a elegir entre terminar con el análisis de Tausk o suspender su propio análisis. No se trataba de una elección sino de una orden. El tratamiento de Tausk terminó inmediatamente. Tres meses despues Tausk se suicida.
El 2 de julio de 1919 fue miércoles, día en que se reunía la sociedad psicoanalítica de Viena. Esa mañana Tausk mandó una carta para anunciar su ausencia. Al día siguiente, jueves 3 de julio de 1919, Tausk escribe su testamento: pide que le quemen todos sus escritos (como su contemporáneo Kafka) y escribe dos cartas, una de ellas a Freud. Finalmente se anudó una soga de cortina al cuello, apuntó su pistola militar en la sien derecha y disparó. Se voló la cabeza y además se estranguló al caer. Doble suicidio. Es que no sólo debía irse él de este mundo. Quiso llevarse consigo a todos los que formaban parte de su máquina de influencia, especialmente a Freud. Tausk muere matando a la máquina de influencia. Tausk muere siendo una de las víctimas que más sufrieron la angustia de las influencias. Freud escribió una ambigua y fría nota necrológica. En ella comienza diciendo: "Entre las afortunadamente pocas bajas que la guerra ocasionó en las filas del psicoanálisis debemos contar la del Dr Victor Tausk...que se quitó la vida antes de que se firmara la paz". ¿De que guerra habla Freud, de la primera guerra, o de las ocasionadas en las filas del psic? Elogiando sus capacidades, Freud agrega: "Tal vez a veces haya llegado demasiado lejos debido a su impetuosa urgencia por investigar". La carta termina precisando de que guerra habla Freud: "Tausk tiene asegurado un recuerdo honorable en la historia del psicoanálisis y de sus primeras luchas". Freud, que no soportaba las angustias de las influencias que él mismo provocaba, con secreta intimidad le escribe a Lou Andrea Salomé: " ..finalmente sucumbió ante el espectro del padre- dice Freud sin implicarse, sin advertir su propia implicación-.Debo confesar que en realidad no lo extraño; hacía tiempo que consideraba que no me era útil, y que, de hecho, era una amenaza para el futuro...". Este es el otro lado de la angustia de las influencias. Retorna del receptor en forma siniestra, persecutoria. Los seguidores, como su nombre lo indica, siguen, persiguen, a aquel que se ubica en un lugar imposible. Como padre de la horda psicoanalítica, se siente dueño de todas las teorías sin compartirlas, pero advertido ya de Totem y Tabú, no se deja matar ni comer por sus hijos, no los deja constituirse como fratría emancipada.
Desde la muerte de Tausk a la muerte de Freud, durante 20 años, el nombre de Tausk casi no se pronunció. En 1938, cuando los nazis empezaron a ejercer su presencia en Viena, los analistas estaban en mala situación económica, y se entreraron que al hijo de Tausk, Marius, le iba bien en Holanda como endocrinólogo y farmacéutico, y le pidieron, a través de Paul Federn, que había sido amigo de su padre, si podía devolver los préstamos que le habían hecho cuando estudiaba en Viena. Marius Tausk pagó la deuda, y le escribió a Freud, que también estaba en la lista de acreedores, preguntándole cuánto le debía. Freud, a un año de su propia muerte, contestó que no recordaba cuánto le había prestado a Tausk pero, de todos modos, no podía haber sido mucho y ya no tenía importancia.