• Seguir en Facebook
  • Seguir en Twitter
  • Seguir en Linkedin

AÑO 2019 -


Publicada el 04/01/2018 por comision directiva 2019





Dialogando en el Colegio

Imaginario social y destinos de pulsión, hoy

Las transformaciones culturales de la vida cotidiana y lo que el imaginario social instituyente ofrece para la tramitación pulsional, afectan nuestra práctica clínica y conmueven los instrumentos teórico-técnicos con los que contamos para tratar con las nuevas formas de la subjetividad. La metapsicología se ve interpelada por estas nuevas situaciones a las que nos vemos confrontados. Algunos de los shibólet del psicoanálisis se ven puestos en caución: Edipo y castración, sexualidad masculina y femenina, superyó. Asimismo, el pensamiento psicoanalítico ha dado pruebas de su potencia cuestionadora de muchos fenómenos sociales, culturales y políticos así como de su incidencia en la educación, la filosofía, la historia.

Las noches del Colegio recorrerán una serie de segmentos de diálogo y debate con algunas de las múltiples perspectivas sobre la “Modernidad tardía”

·         Grupalidad, socialidad, comunidad

Nos proponemos indagar sobre las determinaciones culturales y políticas del lazo social de la época, sobre los fundamentos de la grupalidad, la comunidad, los lazos amorosos, la cooperación y la sensibilidad, es decir sobre los diversos modos de relación con el otro.

 

·         Abusos

Ante la emergencia del desborde pulsional, la sensibilidad, la empatía y la solidaridad se deterioran. La violencia institucional, social o familiar, el desamparo conlleva a múltiples formas de abuso presentes en la clínica actual.

 

·        Segmento histórico-político-sociológico

Nos interesa historizar y repensar esta actualidad interpelante. Los aportes de la sociología, la antropología, la política, la filosofía, la historia, las artes, etc., iluminan y  complejizan la incidencia de lo actual en nuestra práctica cotidiana.

 

·         Presentaciones clínicas

¿Es posible distinguir en nuestra clínica entre el padecimiento inducido por lo tecno-comunicacional, del sufrimiento psíquico singular que padecen quienes nos consultan? ¿Asistimos a síntomas en el sentido psicoanalítico clásico? ¿O tratamos con fenómenos nuevos, que no se ajustan bien a nuestros constructos?

Seguimos siendo convocados por sujetos que buscan tramitación psíquica a su padecimiento y nuestros dispositivos siguen siendo eficaces. ¿Cómo se han enriquecido y elastizado nuestras herramientas?

 

·         Perspectiva de género

El patriarcado cursa un proceso de descomposición. Los estudios de género cuestionan y transforman las figuras de liderazgo, la sexualidad, el binarismo. Los movimientos sociales empujan a reconsiderar los pilares de la masculinidad y la feminidad tal como los consideró el psicoanálisis originario. Nos interesa historizar “los” feminismos y comprender cómo interpelan a nuestras teorías.

 

·         Neurociencias y Psicofarmacología

Los psicoanalistas trabajamos en un contacto personal profundo, en presencia real de los cuerpos (aunque ésta pueda reducirse a veces tan sólo a la voz) y en cierta permanencia temporal. Trabajamos a “contracultura” de los tiempos de la “sociedad fármaco-pornográfica” -al decir de Paul B. Preciado-, le damos valor a la palabra, a la historia y a la afectividad. Pero no desconocemos que la química cerebral incide en el tratamiento y la evolución de muchos casos y no dudamos en recurrir a la psiquiatría cuando es necesaria.

¿Qué aporta la psicofarmacología a “la cura” de afecciones sintomáticas y a la comprensión de las adicciones?

¿Qué nos pueden aportar las neurociencias, que algunos psicoanalistas miran con cierta aversión, sobre la determinación y las inscripciones de lo nuevo en el tratamiento psíquico?

¿Qué plantea el cognitivismo sobre la construcción de las creencias y la incidencia mediática en la conciencia de los colectivos sociales?

 

·         Imaginación, expresión, arte: modos de tramitación pulsional

El capitalismo tardío, el empuje al consumo, la sobreoferta de estímulos, la pobreza, el desamparo y la deshumanización generan sus contraculturas. Ellas transcurren en otras prácticas entre las que el psicoanálisis está incluido. Fue contracultura en la época victoriana, cuna de su emergencia y lo sigue siendo hoy. Espiritualidad, arte y ética encarnan también otros cuerpos y otros valores, individuales y colectivos. Empatía, cooperación y respeto a la condición vital conforman movimientos culturales que también tienen su historia, su presencia social y su dimensión terapéutica.