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La pulsión de muerte en Freud


Publicada el 21/06/2017 por Hugo Urquijo





PULSION DE MUERTE EN FREUD

Pulsión de muerte es quizá de los conceptos más polémicos y controvertidos de la obra freudiana. Introducido en MAS ALLA DEL PRINCIPIO DEL PLACER en 1920, produjo un vuelco en la teoría pulsional que Freud venía postulando, generó mucha polémica entre sus discípulos pero la sostuvo hasta el final de su vida. Y sigue generando polémica. Por lo cual, es de los conceptos que más requieren ser puestos a trabajar revisando las contradicciones que implica y evitando dos riesgos: 1) el de adscribir a la formulación freudiana sin cuestionamientos 2) adjudicándole un contenido (pulsión agresiva o agresividad, por ej.) que es en principio ajena  a lo que lo llevó al planteo de una pulsión de muerte y la experiencia clínica que lo guio al formular este concepto. De todas maneras, y esto puede ser un punto interesante para discutir este año, a lo largo de su obra quizá se observen  superposiciones con las formas de lo autodestructivo o de la agresividad misma.

Para abordar el tema es útil tomar una perspectiva de la teoría o las teorías con que Freud se movió con el concepto de pulsión a través del tiempo.  El término PULSION es introducido por él en 1905 en “Tres ensayos” y originado, como noción energética, en la distinción que él establece entre 1) la excitación externa al organismo, estímulo, y de la que el sujeto puede escapar o protegerse  y 2)  la que tiene una fuente interna y que Freud nombra como pulsión, Trieb, concepto límite entre lo psíquico y lo físico y que tiene una fuente, un fin, y un objeto.  “La FUENTE es un proceso excitante en un órgano y su FIN más próximo está en hacer cesar la excitación de dicho órgano” (Tres ensayos sobre la teoría sexual 1905). También  plantea el OBJETO de la pulsión pero como contingente y variable. El último elemento de la pulsión que introduce Freud es el EMPUJE como factor cuantitativo  económico. En el 15, en PULSION Y DESTINOS DE PULSION ya habrá unificado los cuatro elementos: fuente, fin, empuje y objeto.

También podríamos ver con qué noción de MUERTE se mueve Freud. Por de pronto, hay que aclarar  que él nunca abandonó la idea de la no existencia de la noción de muerte  en el inconsciente, como tampoco la de ausencia de negación y de contradicción. Sin embargo, para él esto no se contradice con el planteo de una pulsión que llama “de muerte” y que liga al principio de tendencia al cero o retorno a la ausencia de excitación por las vías más cortas.

LA muerte de la que estaría hablando Freud no sería la muerte del individuo sino la muerte del Yo que pasa a representar los intereses del organismo biológico. LA muerte o la amenaza de muerte del yo que se siente amenazado por esas fuerzas oscuras e indomeñables que operan en el Ello.

Hay dos teorías pulsionales en la historia del pensamiento freudiano. La primera define una primera dualidad: las pulsiones sexuales y las pulsiones del yo o auto conservativas (cuyo modelo es el hambre y  la función alimenticia). ES importante desde ya decir que las teorías pulsionales siempre fueron DUALISTAS. Este dualismo está ligado a la idea de conflicto, de dos fuerzas en oposición, o el conflicto tópico en que  dos instancias del aparato están enfrentadas: la defensiva y la reprimida.

Es en “Mas allá del principio del placer”, en 1920, que Freud introducirá el concepto de pulsión de muerte  y la segunda teoría pulsional incluirá entonces dos términos: pulsiones de vida/ pulsiones de muerte. Laplanche planteará que “éstas dos teorías no se reemplazan una a otra sino que se complementan. LA segunda viene a modificar y a reequilibrar la primera.” Esto está dicho a partir de concebir el modo en que opera ese momento intermedio y de pivoteo que es “Introducción del Narcicismo”. Veamos cómo llega a postularlo y en que se basa para hacerlo. Para esto, será necesario referirnos a los principios que rigen la actividad psíquica

En los comienzos, y por mucho tiempo, Freud enunció una equivalencia entre el placer y la reducción de la tensión psíquica para el aparato, y entre el displacer y el aumento de ésta: principio de placer y de displacer que tiene base en lo económico dado que el displacer va ligado a un aumento de cantidades de excitación y el placer a la disminución de las mismas. Poco a poco va advirtiendo que  esta relación es mucho más compleja. En 1920 propone distinguir entre displacer y sensaciones de tensión porque existen tensiones que son placenteras. Lo que es placentero o satisfactorio para un sistema (Inc. o CC.) puede ser displacentero para otro y viceversa. LA clínica lo ha llevado a observar los fenómenos de repetición en la transferencia y a intentar explicar esta “obsesión de repetición”. Un síntoma manifiestamente penoso puede conllevar un placer (o goce) inconsciente.  En 1924, en “El problema económico del masoquismo” dirá que hay tensiones placientes  y disminuciones de tensión que son desplacientes, lo cual lleva a replantear la relación entre principio del placer y pulsiones de vida y de muerte. El masoquismo plantea el enigma de que dolor y displacer puedan ir unidos constituyendo un fin, lo cual supondría una “narcotización del principio del placer”.

Volviendo al artículo del 20, veamos qué es lo que determina el viraje de la teoría pulsional. Decíamos que metodológicamente, la posición de Freud fue siempre dualista. Un estudio más en profundidad de la instancia del Yo, que al principio era la instancia represora y censora por excelencia, lo llevó a observar que “regularmente la libido del yo es retirada del objeto y dirigida al Yo”. En el niño tempranamente el Yo es el primitivo depósito de libido de donde parte luego hacia el objeto. “El Yo  pasó a ocupar un puesto entre los objetos sexuales y reconocido como el más significativo.” Aquí es donde postula a esta  libido como  narcisista. Este descubrimiento mostraría como insuficiente la dualidad pulsional que venía trabajando, en tanto el Yo se le sexualiza.

Entonces Freud va a la tópica para sostener desde allí la dualidad que no abandona. “La diferencia entre ambas especies de instintos, que primitivamente se creía indeterminadamente cualitativa, debe considerarse ahora como tópica” (conflicto en las neurosis de transferencia entre el Yo como instancia y la carga libidinal del objeto).

Pero entonces, si las pulsiones  de conservación son también de naturaleza libidinal, no existirían más que pulsiones libidinales. Caería la dualidad pulsiones sexuales objetales y pulsiones del yo (ahora también objetales). No es allí donde Freud quiere llegar ni quiere abandonar el dualismo. Y es entonces que postula un nuevo dualismo, una nueva antítesis: pulsiones de vida y pulsiones de muerte.

La pulsión de muerte representa la tendencia fundamental de todo ser vivo de retorno al anterior, inorgánico. Desde este punto de vista dice en Mas Allá…que “todo ser vivo muere por causas internas”. Y en 1924, en “Problema económico del masoquismo” dirá: “en los seres animados (pluricelulares)  la libido sale al encuentro de la pulsión de muerte que domina en ellos y que tiende a desintegrar este organismo y a conducirlos a un  estado de estabilidad inorgánica. Para hacer inofensiva esta pulsión destructora la orienta contra los objetos del mundo exterior con la ayuda de la musculatura (instinto de destrucción)”. Una parte queda al servicio de la función sexual y es lo que llama sadismo propiamente dicho. Otra parte persiste en el organismo y se fija libidinalmente: el masoquismo erógeno primitivo

Es fundamental poner a trabajar la teoría pulsional  con los principios que rigen el aparato psíquico: principio del placer y del displacer. Y también con los conceptos más económicos de cargas: ligadas y desligadas. LA carga libre o móvil que es la del goce, es la que está más allá del principio del placer. La carga ligada más del lado del principio del placer se pone en juego en la defensa contra la pulsión. Cap. V dice: Los procesos que se desarrollan en el sistema Inc. son fácilmente transferidos y desplazados y condensadas las cargas: Rige el proceso primario que define este sistema. Son distintos radicalmente  a los que tienen lugar en el Pc- C cuya energía está ligada”….”Sólo después de efectuada la ligadura con éxito puede imponerse sin obstáculos el reinado del principio del placer o del p. de realidad, su modificación.” La observación en la clínica de las manifestaciones de la obsesión de repetición fue clave para que formulara la teoría de una pulsión de muerte. “Cuando se hallan en oposición al principio del placer tiene un carácter demoniaco”. ES aquí donde cree Freud ver la pista que une lo pulsional con la obsesión de repetición: una pulsión sería una tendencia propia de lo orgánico vivo a la reconstrucción de un estado anterior que lo animado tuvo que abandonar por influencia de fuerzas exteriores perturbadoras: la manifestación de la inercia de la vida orgánica.

 En este punto se produce una de las contradicciones dentro de la obra freudiana porque queda subvertida la concepción de que la pulsión  tiende de ser una fuerza que desde el interior impulsa a la modificación y a la evolución. Ahora tendría un carácter contrario: la manifestación de  la naturaleza conservadora de lo animado” Este sería el punto central de lo que denominé al comienzo como VUELCO en la teoría pulsional.

Decía también  al comienzo que, si seguimos a Freud, la pulsión de muerte no lleva a pensarla con un contenido que podrían ser la destructividad o la agresividad o el odio. La pulsión destructiva va unida con la idea de una lucha entre el amor y el odio o entre el amor y la destructividad que siempre conlleva el ruido de la vida.  En tanto que la pulsión de muerte va asociada con la imagen del silencio de lo inorgánico, de las piedras. Cuando la desligazón, que es el trabajo de la pulsión de muerte, ha concluido, lo que se siente es el imperio del silencio. O del vacío.

Quizá  sea problemático que Freud haya introducido la palabra “muerte” porque no se refiere a la muerte del organismo. Sabemos que la muerte opera a lo largo de la vida llevando lo vivo hacia la muerte. El silencio estaría al final de ese accionar.  Freud se está refiriendo más a la muerte del yo como representante de los intereses del organismo biológico. La ausencia de idea de muerte en el ello no es incompatible con la angustia de muerte en el yo por percepción de la amenaza de destrucción por el desborde de la pulsión sexual no- ligada.

MOTIVOS QUE LLEVAN A FREUD A PLANTEAR LA EXISTENCIA DE LA PULSIÓN DE MUERTE

1)        La observación en su clínica de la compulsión a la repetición en distintos registros, compulsión que lleva la marca de lo “demoníaco” o “lo indeseable”, de una fuerza irrefrenable contraria y opuesta al principio del placer, que no se puede ligar ni dominar. A menos que se pueda ver un goce en esta repetición.

La observación, en la clínica también, de la repetición en la transferencia de situaciones dolorosas o traumáticas. El estudio de lo traumático y las neurosis de guerra y la observación en el juego de niños y del modo en que éstos repiten episodios displacenteros o dolorosos.

La pulsión de muerte sería retorno a un estado anterior, a un descenso de las tensiones.

2) La clínica de la melancolía y de las neurosis obsesivas que ponen en juego nociones tales como la ambivalencia, la agresividad y el sadismo y el masoquismo.  Los hechos demuestran muchas veces que en casos de destrucción por furia ciega (que en general es furia narcisista) puede existir satisfacción libidinal con goce narcisístico o satisfacción sexual.

3) En los comienzos, hacia 1915, sadismo y odio están del lado de las pulsiones del yo, pero con la introducción del concepto de Narcicismo se borran las distinciones entre pulsiones sexuales y pulsiones del yo y toman la delantera del dualismo pulsional las pulsiones de vida y de muerte.

PRINCIPIO DEL PLACER Y MAS ALLA DEL PRINCIPIO DE PLACER

Antes de “Mas allá…” el principio del placer está desgarrado entre dos tendencias que son contradictorias: 1) el principio de inercia o de retorno al Cero (Nirvana)

2)      el Principio de constancia (homeostasis)

En “Mas allá…” Freud produce una inversión de la formulación para plantear que

1)      cuando el P. del placer significa disminución de tensiones se dice que está al servicio de la pulsión de muerte

2)      cuando la tendencia al Cero se designa como Principio de Nirvana, el Principio del placer se confunde con el de constancia y la tendencia de las pulsiones de vida es a la homeostasis

Laplanche hace una distinción interesante  al referirse al término Principio de Nirvana y a la paradoja que implica que este término designe dos aspectos irreductibles: 1) la furia frenética, esquizoparanoide  de la pulsión de muerte que ataca al yo y que es más acorde a la significación económica del P. de Inercia y 2) la abolición imaginaria del deseo conforme al Principio de Constancia que responde más a la significación filosófica y religiosa del Nirvana.

ESQUEMA

El Nirvana de la pulsión no es entonces idéntico al Nirvana del yo. La pulsión alcanza el nivel O de un solo modo: la descarga completa.

El yo tiene varios modos de mantener la homeostasis: aceptar una descarga moderada, o un aumento de tensión moderado, o evitar una descarga excesiva o una tensión excesiva, o bien evitar la descarga y la tensión aun cuando ellas fueran moderadas.   

En síntesis y para ir terminando, diría que Freud termina designando con el término PULSIÓN DE MUERTE a lo que es de más fundamental en su concepción originaria  de pulsión: el retorno a un estado anterior, es decir, el retorno al reposo absoluto de lo inorgánico.

En segundo término y pensando en términos del tipo de energía en juego, habría una correspondencia entre la energía libre y el proceso primario que rige en el Inc. y La energía ligada que rige el proceso secundario.

La ligazón sería el trabajo de Eros, que ya no aparece como una fuerza disruptiva sino como un principio de cohesión que tiende a crear unidades cada vez mayores, es decir, regido por el principio de constancia.

En tanto la pulsión de muerte tendería a disolver los conjuntos, llevaría a destruir lo que estaba unido, regida por la tendencia al Cero y con la meta de la descarga pulsional total, tendiendo a desestabilizar al Yo instancia.